jueves, 17 de abril de 2008

El «60 ó 70%» de los interesados no llegan a acoger al menor

http://www.diariolatribuna.com/CiudadReal/secciones.cfm?secc=Local_TCR&id=604924

MENORES
Las parejas que formalizan la solicitud se forman durante seis meses en habilidades y técnicas con las que poder responder y solucionar con éxito los problemas que surjan
R.C.
Las familias acogedoras tardan una media de seis meses desde que formalizan su solicitud hasta que están preparadas para abrir sus puertas, de forma temporal, a uno o más menores.
Antes de rellenar la solicitud, la Delegación de Bienestar Social y los servicios sociales municipales brindan a los interesados información para aclarar dudas sobre el acogimiento, los requisitos, los objetivos o cualquier otra que pudiera surgir. En esta fase, explica el director general de Familia, Matías Segundo, se quedan entre el «60 y el 70» de quienes a priori se interesan por el programa de acogimiento familiar de menores. Sin entrar a valorar el índice de quienes se quedan en el camino, Segundo apunta que la negativa llega «cuando conocen las obligaciones que asumen en la disponibilidad de tiempo y valoran todos los reajustes que tendrán que hacer a su realidad diaria», añadiendo que es una decisión que «hay que respetar».
Los que opten por continuar iniciarán un proceso de formación «en habilidades y técnicas para saber cómo responder y afrontar los problemas que puedan surgir». Segundo asegura que «es un proceso necesario, pero no selectivo» y, por supuesto, «nada complicado». El mismo comienza con una formación inicial teórica-práctica de 14 horas en la que se explica a las familias los aspectos legales en materia de protección, las características de los menores, las pautas educativas, el proceso de adaptación al nuevo ámbito familiar, la necesidad de mantener el vínculo con sus padres biológicos y el retorno, «lo más difícil para los acogedores», apostilla.
A continuación se inicia un nuevo proceso que incluye varias entrevistas a los interesados a fin de conocer mejor su situación e informarles más en profundidad de cómo puede cambiar su vida diaria. Ya en la fase de acoplamiento recibirán información sobre las características específicas del niño, de su familia biológica y de las adaptaciones que tendrán que afrontar para recibir al menor.
A lo largo de todo el acogimiento, las familias contarán con el apoyo y la supervisión del equipo de técnicos del programa, para así resolver y anticipar adecuadamente las posibles situaciones problemáticas que se produzcan. Aquí, dice Matías Segundo, «quizás se enfrenten a situaciones por las que nunca antes, ni con sus hijos biológicos, habían pasado».
Además del apoyo humano, las familias que lo precisen también recibirán apoyo económico por parte de Bienestar Social, porque «no se pretende que sea una carga económica para la familia».
Por último, y aunque una familia puede ‘estar lista’ para el acogimiento en seis meses, Segundo advierte que no hay un tiempo estipulado desde que está preparada hasta que recibe al menor porque «todo depende de los niños que haya en el sistema de protección acogidos en centros, de sus necesidades y de la disponibilidad de las familias. Quizás haya una pareja interesada en niños de una determinada edad y en ese momento no se encuentre en nuestro registro y tenga que esperar hasta que llegue», apostilla.

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