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miércoles, 3 de junio de 2009

Un viaje hacia la vida

 
31.05.09 - CARMEN BARREIRO
Ebi es un niño mauritano de cinco años que ha descubierto el placer de «correr por los pasillos de su casa» sin que su corazón se resienta. El pequeño sufría una cardiopatía imposible de tratar en su país de la que ya está «totalmente recuperado» tras ser intervenido en el hospital de Cruces gracias al programa de atenciones médicas especializadas llevado a cabo por la fundación Tierra de Hombres, dedicada a la defensa de los derechos de la infancia en situaciones de desamparo, guerra o catástrofes naturales.
Laetitia (12 años, Togo), Patrick (9 años, Madagascar), Augustine (8 años, Benin), Loubna (9 años, Marruecos) e Izidine (2 años, Togo) vivieron una experiencia similar a la de Ebi, que fue acogido durante tres meses por una pareja de Sestao para que su corazón pudiese volver a latir con fuerza. La organización selecciona los casos en el continente africano «en función de la gravedad del niño, de la previsión de mejora a corto plazo y de las posibilidades de un correcto seguimiento a su regreso», mientras que el coordinador médico se encarga de elegir el equipo de especialistas más adecuado para cada patología entre todos los hospitales colaboradores.
Pero más importante y complicado que seleccionar los posibles casos es encontrar a personas dispuestas a hacerse cargo del pequeño durante su estancia en nuestro país. Para que un niño pueda viajar y ser operado en cualquiera de las seis comunidades autónomas que participan en el proyecto -País Vasco, Navarra, Madrid, Andalucía, Valencia y Galicia- es «indispensable» que una familia se comprometa a acogerlo en su casa durante todo el proceso.
Uno de los principales problemas a los que se enfrenta la organización para poder traer a los menores es precisamente conseguir hogares de acogida temporal. «La dedicación e implicación emocional que supone atender a un niño enfermo, del que además no se vuelve a saber nada en cuanto regresa a su país de origen, hace que muchas familias se echen atrás a la hora de participar en el programa», reconocen en la fundación Tierra de Hombres.
Delegaciones como la del País Vasco no han dudado en hacer un llamamiento público para darse a conocer y ampliar la red de voluntarios. «Necesitamos hogares de acogida urgentemente, sobre todo en Guipúzcoa donde tenemos casos parados porque no encontramos familias dispuestas a hacerse cargo de los menores», reconoció el responsable de la organización en Euskadi, Alfonso Roncero. El programa 'Viaje hacia la vida' llegó en su día a un acuerdo con Osakidetza para que los niños puedan ser intervenidos de sus dolencias en los hospitales de Cruces, Txagorritxu y Donostia. La red pública vasca atiende una media de doce menores al año y el porcentaje de éxito es muy elevado.
El tiempo de estancia en los hogares de acogida depende de la patología que sufra el menor, «aunque rara vez baja de los tres meses». «Es un acogimiento muy complicado porque se trata de niños enfermos de hasta quince años que requieren una dedicación total por parte de la familia. Manutención, continuas visitas al médico, revisiones, estancias en el hospital, tratamientos... Las personas que participan en el programa tienen que estar muy concienciadas y ser conscientes de que se trata de un acto solidario», señala Roncero. La relación con el menor finaliza en el momento en el que el niño regresa a su país.
Las familias de acogida están apoyadas en todo momento por una red de voluntarios de la organización que colaboran en el cuidado del menor. De hecho, las personas interesadas en acoger a un niño enfermo pueden realizar turnos en los hospitales para familiarizarse con el programa antes de dar el paso definitivo. «Es una experiencia muy gratificante», coinciden las familias.
 
FATIMETU (6 AÑOS, MAURITANIA)
Enferma del corazón
«Ya no me desmayo cuando corro»
Fatimetu es «pura vida». Habla por los codos y no para quieta un minuto. Nada que ver con la niña de apenas quince kilos que llegó al aeropuerto de Loiu hace casi un año aquejada de un problema de corazón. «Le tuvimos que comprar una silla de ruedas porque la pobre no podía dar cuatro pasos seguidos. Se desmayaba», recuerda su familia de acogida. Fati se sometió a la primera operación el pasado mes de octubre en el hospital de Cruces.
El pronóstico de la pequeña era complicado, pero el equipo del doctor Aramendi obró el milagro. Una segunda intervención en marzo «devolvía la vida» a una niña que es un «regalo del cielo» para su «amatxu» de Algorta. A Maite Serrano y a su hija Vanesa se les cae la baba con su «bombón de chocolate». «Poder ayudar a niños como Fatimetu es un lujo», aseguran. La pequeña se ha integrado en la familia «sin ningún problema». «Cuando llegó se pasaba horas encendiendo y apagando las luces. Alucinaba con todo. Guardaba la comida porque creía que se iba a acabar y no sabía andar con zapatos... Nos ha enseñado a ver la vida a través de sus ojos», explica Vanesa, mientras la pequeña la somete a una sesión de fotos con su cámara digital.
«Es una niña muy fuerte. Lo ha pasado realmente mal y jamás se ha quejado. Al contrario. Es muy consciente de que ha venido a curarse y que va a regresar a su país. De hecho, en casa le recordamos todos los días a su familia», comenta Maite. El programa de atenciones médicas especializadas ha cambiado la vida de la pequeña. «Los médicos de Cruces me han curado, pero tengo que volver dentro de seis meses porque me tienen que volver a operar», explica con desparpajo.
A Fatimetu le encantan «la pizza y los macarrones con tomate que hace ama», ir a San Mamés, el circo, la playa... «El Olentzero me regaló la equipación del Athletic, un montón de muñecas y dos lauburus», explica de carrerilla. Maite y su marido viven para la pequeña. «La dedicación es total, pero merece la pena», reconocen. Fati ha conquistado a la familia Moreno y a todo su entorno. En unos días, la pequeña volverá a su país de origen.
-¿Te apetece volver a Mauritania?
-Sí, pero todavía no.
 
YANELLE (15 AÑOS, BENIN)
Intervención maxilofacial
«Poder abrir la boca ha sido maravilloso»
Yanelle nació con la boca cerrada. Hablaba entre dientes y sólo podía comer alimentos triturados. Su vida cambio el día que la organización Tierra de Hombres la seleccionó para participar en el programa de atenciones médicas especializadas. De Benin a Lasarte. Yanelle fue intervenida el pasado mes de febrero en el hospital Donostia por el doctor Arruti y desde entonces no hay día que no se mire al espejo. «Le encanta sacar la lengua, enseñar los dientes...», comenta su familia de acogida. «Poder abrir la boca ha sido maravilloso. Estoy muy contenta», reconoce la adolescente.
«Fue muy emocionante. La niña estaba como loca. No hacía más que decirnos 'eskerrik asko, eskerrik asko'», recuerda Isabel Fernández de Agirre. A sus 15 años, Yanelle ha descubierto un nuevo mundo. ¡Puede lavarse los dientes! «Es una campeona. Tiene muchísimas ganas de salir adelante y se lo merece todo. En su país no pudieron hacer nada porque no tenían medios. Acoger a un menor enfermo requiere plena dedicación. No es fácil, pero también te da muchas satisfacciones», coincide la familia guipuzcoana.
Yanelle «tiene un gran capacidad de sacrificio y tiene muy claro que ha venido a curarse». «Es una cría muy dócil. Mi dos hijas la quieren muchísimo. Nos va a dar muchísima pena cuando se vaya, pero eso significa que ya está curada», se consuela Isabel. Pese a que las primeras semanas tuvieron «algunas dificultades» para entenderse con ella por culpa del idioma, la niña se ha adaptado perfectamente a su nueva vida. «Ha aprendido a montar en bicicleta y ha visto la nieve. Todo un descubrimiento. Le impresionó mucho», comenta Isabel Fernández de Agirre. No es la primera vez que esta familia de Lasarte acoge a una niña enferma y no dudan en «recomendar la experiencia a todo el mundo».
 
JALIBATU (15 AÑOS, GUINEA)
Traumatología
«Tenía una pierna más larga que la otra»
El matrimonio vitoriano formado por Begoña Iduya y Xabier Sánchez siempre había querido «hacer algo por los demás» y el programa 'Viaje a la vida' colmaba todas sus expectativas. Así que no lo dudaron un momento y se pusieron en contacto con Tierra de Hombres. La primera niña que acogieron era de Madagascar y la experiencia les resultó tan gratificante que han repetido.
Jalibatu llegó a casa de los Sánchez Iduya procedente de Guinea Conakri a finales de enero. La niña tenía una pierna más larga que la otra y necesitaba ser intervenida de urgencia en Txagorritxu, el hospital al que la organización suele derivar los casos de traumatología. «Le han tenido que poner seis hierros en menos de medio año. Además, la pobre ya venía de pasar dos meses en un hospital en su país», explica Begoña. Cuando el delegado de la organización les dijo que iban a acoger a una niña de 15 años, admiten que les entró «un poco de vértigo» porque se imaginaron que podía ser la «típica adolescente rebelde». Nada que ver. «Es un amor».
Los cuatro hijos del matrimonio colaboran en «todo lo que pueden» para que su 'hermana' se sienta como en casa. «Están encantados». Y la niña también. Jalibatu «alucina» con todo. «Le llama muchísimo la atención que tengamos luz eléctrica todo el día o que abras un grifo y salga agua». Ha tenido que aprender a utilizar cubiertos, porque en su país «todo el mundo come de la misma cazuela». Le «encanta ir al cine», pero como casi todos los adolescentes «odia la verdura».

lunes, 18 de mayo de 2009

La ONG 'Tierra de hombres' necesita voluntarios para acoger a niños enfermos

 
BILBAO, 18 May. (EUROPA PRESS) -
La ONG 'Tierra de hombres-Gizakien lurra' (TDH) indicó este lunes que necesita voluntarios que quieran acoger "temporalmente" a niños enfermos que, provenientes de África, vienen a curarse a Euskadi.

   Según informó el sindicato, a través del Programa de Atenciones Médicas Especializadas que TDH desarrolla en distintos países africanos, se han detectado menores que no pueden ser atendidos en su lugar de origen y han de viajar a Euskadi en donde, por medio de la intervención de Osakidetza y del voluntariado de la ONG, los niños son operados y, tras la recuperación, regresan a su país ya restablecidos.

   Este programa lleva en funcionamiento más de diez años, a lo largo de los cuales se ha atendido en Euskadi a más de medio centenar de niñas y niños.

   Actualmente, hay varios menores que, con todos los trámites realizados, aún no han podido llegar a Euskadi por no disponer de personas voluntarias que puedan hacer la acogida temporal. Por ello y para no alargar más la espera de estos niños, la ONG ha solicitado la ayuda "urgente" de personas voluntarias que estén en disposición de ofrecer un acogimiento temporal.

   Todas aquellas personas que tengan interés o que precisen de más información, se pueden poner en contacto con 'Tierra de hombres-Gizakien lurra' en el número de teléfono 616 901 733 ó en el correo electrónico 'deleg.euskadi@tierradehombres.org'.

 
 

miércoles, 13 de mayo de 2009

Se necesitan 19 familias para acoger a 27 menores guipuzcoanos maltratados

http://www.diariovasco.com/20090513/al-dia-local/necesitan-familias-para-acoger-20090513.html

La Diputación busca hogares para atender a chavales separados de sus padres. La mayor parte son parejas de hermanos, desde bebés hasta niños de 12 años
FERNANDO SEGURA SAN SEBASTIÁN.

DV. 27 menores guipuzcoanos que han padecido malos tratos por parte de sus padres necesitan urgentemente familias que los acojan. Este escueto enunciado esconde un drama y una esperanza. La tragedia de haber sufrido palizas, abusos sexuales o abandono por parte de los padres biológicos y la esperanza de rehacer la vida en una nueva familia de acogida temporal. No es una utopía. En Gipuzkoa en la actualidad 217 menores viven en 177 familias.
Estos 27 menores requieren 19 familias que se comprometan a acogerlos en sus casas. La mayor parte son parejas de dos hermanos, excepto un grupo de tres. La franja de edad más numerosa, once menores, tiene entre 6 y 12 años, en tanto que otros catorce van desde los pocos meses hasta los 5 años.
La cruda realidad de los chavales que sufren malos tratos en el seno de su familia biológica es una lacra en ascenso. Así lo indicó el lunes la diputada de Política Social en las Juntas Generales. La Diputación atendió el año pasado a 801 menores, frente a 561 en 2007, un incremento del 42,7%.
La Diputación dispone de centros para la atención de estos niños. Sin embargo, este recurso es el último a utilizar. Se intenta que los menores se inserten en un nuevo hogar, pero no siempre resulta fácil. De hecho, la institución foral desarrolla todos los años una campaña para captar familias. La iniciativa suele dar buen resultado pero, al tratarse de un problema en ascenso, siempre se requieren nuevos hogares.
Temporal
Una de las dificultades para lograr familias de acogida estriba en su carácter temporal. Los nuevos padres deben tener siempre presente que el chaval puede volver con sus progenitores biológicos en el caso de que se resuelven los problemas que originaron la separación. Además, el contacto del menor con su familia se mantiene, siempre que sea posible, aunque resida en el hogar de acogida.
José Ignacio Insausti, director foral de Infancia, explica que es importante que la familia receptora «asuma que debe permitir que el menor mantenga el contacto con la familia biológica. A veces, alguien puede pensar que una vez que acoge al menor, se convierte casi en un hijo natural. No es así. Se trata de un tipo de acogimiento en el que se fomenta que el menor mantenga la relación con sus padres y, en su caso que vuelva con ellos».
La realidad indica que el reingreso de los niños en el hogar de los progenitores sólo se da en el 2% de los casos. Por tanto, la inmensa mayoría se queda con los 'nuevos' padres hasta los 18 años. En ese momento, se emancipan con el apoyo de la Diputación, pero habitualmente mantienen una relación de por vida con los padres adoptivos.
Las familias receptoras reciben ayudas económicas de la Diputación. Estas se han fijado en 600 euros al mes por cada menor. En el caso de que éste presente algún problema y que requiera una atención especial, la subvención se eleva a 1.238,60 euros mensuales.
Insausti señala que las familias que deciden participar en este programa no lo hacen por dinero. «Se trata de personas con un alto grado de altruísmo. No hay que olvidar que meten en su casa a un menos que ha sufrido situaciones muy difíciles. El alto grado de implicación de la familia de acogida -indica el responsable foral- explica el buen resultado de la iniciativa. Esta actitud no se logra con dinero, sino por el buen hacer de estas personas».
Clase media
La tipología de los malos tratos que han padecido estos niños va desde la agresión física hasta al abandono, pasando por el abuso sexual (ver gráfico).
Insausti quiere romper estereotipos sobre el tipo de familias donde se producen estos hechos. «Hasta hace poco se solía pensar que se trataba de hogares desestructurados y de clase baja. En realidad, es una situación que se da en todos los estratos sociales, pero especialmente en la media y también en la media-alta».
El director de Infancia explica que el incremento en el número de menores atendidos se debe a que se está haciendo un trabajo importante de detección. «Estas situaciones siempre se han dado, pero quizá no se ponían en conocimiento de las administraciones. Se miraba para otro lado, algo que hoy todavía se sigue haciendo. Denunciar que unos padres no están cumpliendo con su deber - asegura Insausti- es algo que cuesta: podemos tenerlo en nuestra vecindad cuando no en nuestra familia. No es fácil tomar la decisión de darlo a conocer para que se tomen las medidas oportunas».

<< Las familias interesadas en acoger a un menor pueden llamar al teléfono: 943-45-77-40
En Gipuzkoa hay en la actualidad 217 niños en 177 hogares de adopción temporal >>

martes, 7 de abril de 2009

Más de 400 menores están bajo la tutela de la Junta en Granada

 

domingo, 05/04/2009 12:43

EFE
Unos 420 menores están acogidos en la provincia de Granada a las distintas medidas incluidas en el sistema de protección de la Junta de Andalucía, según la Delegación de Igualdad y Bienestar Social.

La mayoría de esos 420 menores que se encuentran bajo tutela de la Junta son adolescentes de 16 ó 17 años, al ser esa franja de edad la de los inmigrantes menores de edad que intentan acceder a la provincia por el litoral, según los datos facilitados a Efe por la Delegación de Igualdad y Bienestar Social de la Junta.

Para el acogimiento residencial -ingreso en centros de protección-, la provincia de Granada cuenta con 23 centros residenciales que suman 394 plazas, aunque no todas están cubiertas.

En acogimiento familiar -otra de las modalidades incluidas en el sistema de protección de la Junta- se encontraban el año pasado 300 menores, 170 de ellos en familia extensa y 130 en ajena.

Según la delegación, durante el año pasado fueron 56 los menores que encontraron familias acogedoras y 147 las familias a las que la Junta les hizo un seguimiento por tener a algún niño a su cargo.

Las familias acogedoras reciben ayuda económica para la atención de esos menores a fin de que no les suponga un sobrecoste, ha explicado la delegada de Igualdad y Bienestar Social, Magdalena Sánchez, que ha subrayado el hecho de que cada vez sean más las familias granadinas que deciden acoger.

Hay tres tipos de acogimiento familiar: el preadoptivo, que derivará necesariamente en adopción, el temporal, el de urgencia y el permanente.

En cuanto al número de adopciones, la provincia cerró el año pasado con 28 nacionales y 46 internacionales, en su mayoría de Rusia (17), seguida de China (12), Etiopía (7) y Kazajstán (3).

Por otra parte, de entre los programas dirigidos a la detección y prevención del maltrato infantil, la Junta cuenta con un teléfono de atención a la infancia que atendió durante el año pasado 64 casos de violencia a menores, de los que 35 están en investigación, cuatro se saldaron con la declaración del niño en desamparo y 25 se derivaron a servicios sociales para su tratamiento a través de los equipos de tratamiento familiar.

Estos equipos, que se encargan de detectar situaciones familiares conflictivas para ayudar a las familias a resolver estos problemas, atendieron el año pasado a 625 menores, según los datos de la Delegación de Igualdad y Bienestar Social.

domingo, 22 de marzo de 2009

El niño corría inminente peligro"

 

Los servicios de infancia de la Diputación alavesa actuaron con celeridad debido "al inminente peligro que corría el niño". Tal es la contestación que la institución foral ofreció al Ararteko, cuando éste le requirió información sobre el caso. El Ejecutivo no quiso ayer realizar ningún tipo de declaración sobre el caso a este periódico y se remitió al expediente abierto.

En su informe al Defensor del Pueblo vasco, la Diputación motiva su decisión en la incapacidad de la pareja de mantener al bebé en buenas condiciones. "La intervención del Consejo del Menor se ha realizado con celeridad dada la información de inminente peligro que corría el niño, su corta edad, especial vulnerabilidad, incapacidad de la figura materna de reconducir la situación de desprotección del niño, la reconocida problemática adictiva del padre que imposibilitaba la adecuada toma de decisiones respecto al bebé y las condiciones de alojamiento", indica. "La Diputación", prosigue, "ha utilizado los resortes que permite la ley para actuar en beneficio e interés del más necesitado de protección, evitando perjuicios que podían cronificarse por tener un mal pronóstico".

Una vez que el Ejecutivo foral toma su decisión de declarar el desamparo, los abuelos maternos presentaron una solicitud de acogimiento familiar, sin que hayan recibido respuesta hasta ahora. El Ararteko apremia a los servicios alaveses a que resuelvan con urgencia esta petición y también la solicitud de revisión del régimen de visitas establecido a los padres y a los abuelos maternos.

A la hora de actuar, la Diputación ha aplicado el procedimiento de urgencia previsto en la Ley de Atención y Protección a la Infancia y Adolescencia, aprobada por el Parlamento vasco en febrero de 2005. Este procedimiento le faculta a una intervención inmediata cuando se da una situación de "desprotección grave para el niño, niña o adolescente, en lo que a su integridad física o psíquica se refiere".

El artículo 59 de dicha ley indica, en concreto, que la Diputación debe dictar la resolución de desamparo siempre que se encuentre "suficientemente acreditada" y acto seguido tendrá que "asumir la tutela". La ley precisa que se debe escuchar la versión del menor y si no es posible, como en el caso de un bebé, conocer lo que ocurre a través de personas que, por su profesión y relación de especial confianza, puedan saber lo que está ocurriendo.

La norma prevé que la determinación por los servicios sociales de las situaciones de riesgo para los menores debe realizarse mediante la aplicación de instrumentos técnicos, protocolos de valoración y coordinación de las actuaciones administrativas.

Sin embargo, en el análisis del expediente y en la información recibida, al Ararteko no le consta que se haya utilizado "ningún instrumento técnico adecuado para valorar la situación de desamparo en el caso de bebés o de niños menores de 12 meses".

lunes, 1 de diciembre de 2008

Familias que abren su casa a los niños de otros

 
La Diputación busca hogares para menores abocados a vivir en centros de la Administración. Los padres de acogida relatan su experiencia
30.11.08 - ESTIBALIZ SANTAMARÍA | BILBAO
 
El calor de un hogar no tiene sucedáneos. Los centros de acogida pueden solventar necesidades de alojamiento, alimento y seguridad, pero sus abrazos no abrigan, sus regañinas no duelen y sus consejos no calan. Los pequeños crecen sin referencias, acostumbrados a que sus figuras 'maternas' cambien por turnos de 8 horas. En ocasiones, estas residencias son la única opción para los menores que deben ser separados de sus familias, pero muchos están preparados para adaptarse a una vida en un entorno más cálido, ya sea de forma permanente o temporal, en aquellos casos en que su familia biológica vuelva a ser capaz de cuidarles. Esta semana, la Diputación ha lanzado una nueva campaña en busca de familias dispuestas a abrir su hogar a pequeños, sobre todo bebés, que necesitan con urgencia unos brazos que les acunen. Al menos, hasta que los de sus padres vuelvan a ser lo suficientemente firmes. Tampoco olvidan a los que han dado los primeros pasos de su vida en centros forales y, con escasas opciones de regresar con su familia, reclaman el cariño que les corresponde. Hoy más 60 pequeños crecen con 50 familias de acogida en Vizcaya. Hogares de guardia que «en un acto de extraordinaria generosidad, brindan su casa y su entorno familiar temporalmente», alaba el diputado de Acción Social, Juan María Aburto. Tres de esas familias han repasado para EL CORREO todas las etapas del camino que han recorrido con sus hijos de acogida de la mano.
MARISA Y ANTÓN
La evaluación de los padres
«En la evaluación, te sientes desnudo»
Marisa y Antón tienen dos hijas biológicas de 16 y 13 años, pero en 2003 decidieron incorporarse al programa de acogimiento y en pocos meses tuvieron una más a la mesa: una niña de 8 años que necesitaba un acogimiento permanente. «Cuando las niñas fueron mayores flirteamos con la idea de acoger un niño. Un día oímos en la radio que hacían falta familias y consideramos que nuestra situación era idónea para ello», relatan. «Nos animamos a venir y en la primera charla, nos enganchamos». Fue el primer paso de un largo proceso de evaluación al que el equipo de acogimiento familiar somete a cada familia que ofrece su hogar a algún pequeño. «El proceso de evaluación fue lo peor, parecían los servicios secretos», bromean. «Con una trabajadora social y una psicóloga rellenamos test sobre educación y nos hicieron un montón de preguntas sobre la familia, la relación de pareja, que siempre son complicadas. Terminamos contándolo todo. Te sientes desnudo, pero ellos tienen que comprobar que puedes ofrecer un hogar adecuado. Eso sí, salimos de las entrevistas con la impresión de que si nos daban la idoneidad a nosotros se la darían a cualquiera».
Iniciaron el proceso sin contárselo prácticamente a nadie. «Hasta que no ves que la cosa está hecha no tienes ganas de aguantar comentarios ni consejos». Tampoco llegaron dispuestos a cualquier tipo de acogimiento. «Desde luego no pedíamos una niña rubia monísima, pero pusimos ciertos límites. Por ejemplo, nuestra casa no nos permitía tener un niño con dificultades físicas graves». Sus requisitos coincidieron de pleno con las necesidades de una niña que debía olvidar urgentemente su centro de acogida, así que en una semana Marisa y Antón conocieron a su hija pequeña. Las primeras semanas fueron como la seda, «luego empezó a ser ella misma y son niños acostumbrados a que les cuiden por turnos, sin una persona de referencia. Así se vuelven unos artistas de la manipulación para que les hagan caso. Acomodarse a tener la referencia de aita y ama ha sido muy saludable para ella, pero también ha resultado muy difícil». La pequeña tenía mucho más equipaje emocional del que llevó en sus maletas «y estos niños te llevan al límite como para comprobar que realmente no les echas. Todos tuvimos que apechugar y nuestras hijas mayores le han tratado como a una hermana, con las mismas escenas de celos y peleas que hubo entre las mayores». La satisfacción de Marisa y Antón es «ver que ya es una niña del montón y va a aceptando el lugar que ocupa. Ahora estamos asustados con la llegada de la adolescencia».
ADELINA
La convivencia
«Dicen 'mamá' cien veces»
Adelina cuida desde hace dos años a una niña que está apunto de cumplir diez. No es fácil encontrar familias de acogida para niños a partir de 7 años, porque a la vida le ha dado tiempo a golpearles mucho más. Pero Adelina siempre deseó criar una hija y ha logrado un fuerte lazo de afecto con la niña, que ha dado un giro a la conducta de la pequeña. «Hace años no se podía adoptar siendo soltera y cuando se me planteó la opción de la acogida, lo tuve claro». Recuerda que «la selección fue muy dura. Respondes a un montón de preguntas, no sabes si te van a volver a llamar...». Ella se ofreció para cualquier tipo de acogimiento, «aunque prefería uno permanente como el que tengo». Pese a no tener que sufrir el dolor de la despedida, en el fondo a Adelina le duele que la situación de la familia de la pequeña haga casi imposible su regreso al hogar biológico. «No es que quiera que se vaya; sé positivamente que caería enferma si se marchara. Es que para mí es triste que no pueda volver con su madre. La niña podría venir a mi casa cuando le diera la gana, pero como una madre no hay nada».
Cuando la pequeña llegó a casa de Adelina todo cambió. «La llegada fue terrible. Llegó un huracán. Me las montó pardas desde el principio», recuerda. Cuesta discernir quién ha aprendido más si la pequeña o su madre de acogida. «Tengo toda una carrera sobre cómo manejar la situación, porque el día a día te desborda. Desde la mañana es una pelea». A su juicio, el truco es «estar encima de ellos constantemente y ceder un poco para llegar a un intermedio. Vienen sin ningún límite y tú tienes que ir poniéndoselos poco a poco». Es un «desgaste» continuo, así que hay cosas que Adelina no perdona. «Su hora de dormir son las nueve de la noche y eso sí que no se lo paso de ninguna manera. Nos lavamos las manos, la meto en la cama, le leo un cuento y de nueve y media a diez y cuarto es el rato que yo tengo para respirar, leer un libro... El resto estoy encima de ella, porque por sí misma no haría nada».
Confiesa que «está resultando mucho más duro de lo que me imaginaba», pero recomienda la experiencia «porque es muy gratificante. Das mucho, pero recibes muchísimo más. Te dan equilibrio y te das cuenta de que la vida no es sólo la que tu has vivido. Hay otra que muy pocos conocen». Para ella es impagable «ver cómo un niño evoluciona contigo. Van al parque y te llaman mamá cien veces como si el resto no tuviera familia».
SONIA Y GABRIEL
Las despedidas
«Crees no haber hecho lo suficiente»
Sonia y Gabriel tienen un hijo biológico de 22 años y ofrecieron por primera vez su hogar a la Diputación en el año 2001. Desde entonces han realizado tres acogimientos de urgencia de bebés que, temporalmente, no podían vivir con sus padres biológicos. Ellos han tenido que afrontar la despedida de los pequeños, algo implícito en este modelo de acogida, pero que supone el trago más amargo para los padres temporales. Sonia y Gabriel han visto volver con su familia biológica a dos de los bebés y el otro encontró un hogar adoptivo. Todo un éxito para la vida futura de los pequeños que ellos ayudaron a cimentar.
Sonia conoció el programa de acogida por un familiar y enseguida comenzó un proceso de evaluación «muy bonito y muy raro. Te mueve muchas cosas por dentro y descubrí aspectos de mi marido que no había visto en 16 años de matrimonio. Te rompe los esquemas mentales cuando ves que otros consiguen un niño antes que tú, que formas parte de un matrimonio supuestamente feliz». No pasó demasiado tiempo hasta que el primer bebé, de apenas tres meses, llegó a casa de Sonia y Gabriel. «El segundo día ya era uno más de casa». Desde entonces en su piso hay una habitación de quita y pon. «Es como un despacho con armarios, libros y un ordenador. Cuando me llaman porque viene un niño, va todo fuera, lo llevamos a la sala, bajamos la cuna del camarote y en unas horas se convierte en una habitación para el crío. Cambiamos libros y ordenador por peluches y cuna». En la familia hubo las reacciones típicas: «Los jóvenes encantados y los abuelos más reticentes, pero cuando mi madre vio la niña en la cuna dijo: 'mira que yo no quería quererte y te voy a tener que querer'». El primer bebé se marchó de casa a los 7 meses, al igual que los otros dos. Ninguno paso más de un año «y entonces, lloras, nada más. Desde el principio sabes que se tiene que marchar y se lo vas diciendo a tu corazón, pero siempre te parece que no has hecho lo suficiente por él, que le podías haber achuchado más». Estos padres temporales aprenden a gestionar su dolor. Sonia y Gabriel cambiaron la cocina tras la marcha de uno de los bebés, compraron coche en otra despedida. «Necesitamos cambios». Hacen borrón y cuenta nueva. «Me quedo con recuerdos. De la primera un faldón, del segundo un bañador, porque le gustaba mucho el agua, y de la tercera un sombrero de paja y una ropita de verano. Lo demás lo tiro todo y me riñen porque cuando viene el siguiente tengo que volver a comprar de todo».
Un año después de la última despedida «estamos preparados para acoger al cuarto. Tenerlos en casa el tiempo que estén es una satisfacción. Entra vida en casa, alegría, llega la primavera con ellos».

Se necesitan urgentemente 15 hogares para acoger a niños que han quedado sin familia

 
UNAI ETXEBARRIA. 20.11.2008
  • Los pequeños están viviendo en centros de la Diputación de Vizcaya.
  • Los interesados recibirán apoyo económico y profesional.
  • "Mi niña acogida me da la vida", explica una madre.

Todos los niños necesitan una familia. Pero para ellos es urgente. La Diputación busca a familas vizcaínas que acojan a 15 niños menores de 3 años cuyos padres ya no les pueden cuidar. Estos pequeños están viviendo actualmente en centros de la Diputación, a la espera de un hogar.

La mayoría de estos 15 niños tiene tan solo unos meses de vida. La Diputación busca a hogares que les acojan durante un máximo de 6 meses. Después, o se formaliza un acogimiento permanente o el pequeño vuelve a la tutela de su familia biológica. El acogimiento de urgencia suele ser producto de que los padres biológicos han sufrido percances, tales como enfermedades, ingresos en prisión, problemas con las drogas...

La Diputación necesita ya mismo diez familias dispuestas a acoger a niños. Y de cara a los próximos 12 meses, requerirá 5 más. Pueden participar en este programa parejas con o sin hijos, o personas solas. Recibirán una ayuda social de 325 euros mensuales. También contarán con el apoyo de un equipo de psicólogos, educadores...

Las familias reciben ayuda económica y profesional


 

 

"Tenemos que evitar a toda costa que un niño se institucionalice en un centro", ha explicado este jueves el diputado de Acción Social, Juan Mari Aburto. Ha agradecido la "gran generosidad" de las familias que participan en estos programas.

No todos los acogimientos son de urgencia. Hay otras fórmulas destinadas a menores más mayores. En estos casos, el acogimiento puede durar dos años e incluso puede ser permanente.

Los interesados pueden llamar al 94 447 07 37 ó 94 447 69 62. También hay más información en la web de la Diputación de Vizcaya .

Begoña: "La niña me da la vida"

Begoña ha acogido a un total de cinco niños en diez años. Explica emocionada su experiencia: "Me tiré a la piscina, y además no había agua. Oí por la radio que buscaban familias de acogida, lo hablé con mi familia y mi hija, y nos decidimos".

"Hace diez años acogimos a una niña que se quedó permanentemente a vivir con nosotros. Hoy tiene 19 años. Los primeros días, no me lo podía creer. Siempre sonreía, era obediente, no paraba de trabajar. Yo sabía que los niños no son así. Un día salí al pasillo, y vi a ella y a mi hija biológica pegándose, agarrándose de los pelos y gritándose. Entonces supe que ya era una más de la casa".

"Hoy son como hermanas. Se quieren y se pelean, como todas. También he tenido acogidos a bebés durante unos meses. Fue corto, pero me dejó gran sabor de boca. Los niños que hemos acogido me dan todo. Su sonrisa, su afecto, la vida".

martes, 2 de septiembre de 2008

109 menores viven con familias de acogida, la cifra más alta en 16 años

http://www.elcorreodigital.com/alava/20080807/alava/menores-viven-familias-acogida-20080807.html

ÁLAVA
La Diputación tiene a 71 niños con algún familiar mientras que 38 están con personas ajenas Medio centenar de parejas recibe terapia para no perder a sus hijos
07.08.08 - ADOLFO LORENTE VITORIA


Su cometido es «no existir», no tener trabajo, desaparecer. Eso querría decir que cientos de menores residentes en Álava no tendrían ningún problema familiar. Como meta utópica no está mal, pero la realidad del servicio del Menor y la Familia de la Diputación es la que es. De una forma u otra, la institución foral es la salvaguarda de más de medio millar de jóvenes que pese a no haber llegado a la mayoría de edad tienen la sensación de haber vivido demasiado tiempo. La «desprotección» que sufrían en su núcleo convivencial natural ha llevado a 109 menores a vivir con familias de acogida, la cifra más alta de los últimos 16 años (34 en 1992). «El goteo es incesante», explica Isabel Gros, directora foral del área.
Son muchos los recursos con los que cuenta la administración alavesa para atender las diferentes necesidades de los menores que están bajo su tutela. Cada caso es un mundo y hay que atender a condicionantes tan importantes como la edad o el porqué de la desestructuración de la familia, es decir, si la 'culpa' es de los progenitores o del propio menor. La Diputación cuenta con centros de acogida de emergencia, hogares forales... Pero la opción preferible por los manuales de los servicios sociales es el acogimiento familiar para que el chico «tenga una vida normal y lo más parecida que se pueda a la del resto».
Según los datos del área foral del Menor, 109 chicos están acogidos en 77 familias diferentes (alguna tiene a dos o tres a su cargo), diez de ellas residentes fuera de Álava. En lo referido a la naturaleza de las personas acogedoras, 71 niños se encuentran bajo el cobijo de su propia familia (abuelos, tíos, primos...) y los 38 restantes en familias ajenas. Pese a todo, los menores nunca llegan a perder del todo el contacto con sus padres biológicos ya que mantienen encuentros periódicos bajo la presencia de educadores sociales.
Respecto a la modalidad de acogimiento residencial, el protocolo de actuación del Instituto Foral de Bienestar Social aconseja que los menores no pasen más de tres meses en los centros de acogida antes de ser derivados a los hogares forales. Si en los primeros existen 32 plazas (centro Hazaldi y Bosco Etxea), en los segundos, 94 (no todas son residenciales ya que existen centros de día en Sansoheta, Llodio o Salvatierra). «Salvo contadas excepciones, siempre tenemos todas las plazas ocupadas», puntualiza la responsable foral.
La decisión sobre el destino de cada joven no se toma a la ligera. Todo lo contrario. El Consejo del Menor, dependiente de la Diputación, es la entidad soberana que decide cuándo, cómo y por qué separar a un chico de sus padres. «Lo ideal sería no separarles nunca de ellos», apostilla Gros. De hecho, existe un programa foral específico para evitar que el núcleo se rompa. En la actualidad, algo más de sesenta familias están sometidas a la 'terapia' de los educadores para evitar la pérdida temporal de sus hijos.
Desprotección grave
Son varios los cauces con los que cuenta la institución foral para hacerse cargo de nuevos casos. El menos habitual es el de las familias que se acercan a los servicios sociales y reconocen que no pueden mantener a su hijo por problemas económicos. Muchos otros casos, explica Isabel Gros, llegan desde el Palacio de Justicia o de los servicios sociales del Ayuntamiento de Vitoria. «Aquí (a la Diputación) sólo nos encargamos de los casos de desprotección grave», explica.
La evolución del número de acogimientos en los últimos años ha sido pausada pero constante. Si en 1992, fecha en la que echó a andar el servicio como ahora se conoce, la cifra fue de 34, en 1996 se registraron 52, en 2000, 70, en 2004, 86 y ahora 109. No hay que rebuscar mucho para dar con el porqué de este incremento. Como primer argumento, la Diputación esgrime al aumento de la población, ya que este tipo de programas van en consonancia con la evolución de la sociedad. De ahí que también se haya notado un aumento «importante» de personas inmigrantes que recurren a este servicio, explica Gros.
Otro de los aspectos destacables es el compromiso que siguen adquiriendo los familiares de los matrimonios que se encuentran en apuros. Prueba de ello es que de los 109 acogidos en la actualidad, 71 siguen conviviendo con personas de su misma sangre, ya sean abuelos o tíos.
Pese a que la edad de los menores acogidos por familias comprende todo el abanico hasta los 18 años, la práctica dice que esta fórmula es habitual entre niños de entre 3 y 12 años. Respecto al periodo de estancia en el nuevo núcleo familiar, sólo se puede hablar de estimaciones, aunque se podría decir que el tiempo medio de acogida ronda los cinco años. También existen casos en los que el joven vive con su nueva familia hasta independizarse. Cada caso es un mundo. «Nuestro objetivo es trabajar para que los niños puedan volver con sus padres biológicos cuanto antes. Ésa es nuestra meta, aunque no siempre se pueda conseguir», subraya Gros.

DATOS DE INTERÉS

Acogimientos: 109 menores que están bajo la tutela de la Diputación foral han sido separados de sus padres biológicos por diferentes causas. De ellos, 71 conviven con familiares directos y 38 con personas ajenas. Estos menores están acogidos por 77 familias, 10 de ellas residentes fuera de Álava.
Evolución en los últimos años: En 1992, 34; en 1997, 60; en 2000, 70; en 2003, 90 y en 2006, 104.
Tiempo de estancia: Los acogimientos, en teoría, son temporales. No obstante, la media es de 5 años.
Prevención: Medio centenar de familias recibe ayuda de educadores de la Diputación para no perder la tutela de sus hijos.


domingo, 27 de julio de 2008

El número de menores en riesgo acogidos por la Diputación ha crecido un 50% en un año

375 niños y adolescentes, de ellos 215 guipuzcoanos y el resto extranjeros, viven en pisos de acogida. La red de viviendas se ampliará este año en diez centros, que se unirán a los cuarenta en marcha

sábado, 12 de julio de 2008

Los centros de menores tendrán menos plazas y se ubicarán en zonas urbanas

http://www.elpais.com/articulo/pais/vasco/centros/menores/tendran/plazas/ubicaran/zonas/urbanas/elpepuespvas/20080710elpvas_8/Tes

El Gobierno unifica las pautas de atención para mejorar la integración

EDUARDO AZUMENDI - Vitoria - 10/07/2008

El Gobierno ha puesto freno a la tentación de las diputaciones de construir grandes centros de acogida para los menores desprotegidos.

El nuevo decreto del Ejecutivo que regula este tipo de residencias abiertas en Euskadi establece que los menores, en su mayoría inmigrantes, deberán ser atendidos en centros de menor tamaño y con más educadores que en la actualidad. El objetivo es facilitar una atención más individualizada para lograr una integración social más exitosa. Las diputaciones son las que legalmente se encargan de la tutela de este colectivo, en el que se incluye los menores extranjeros que recalan en Euskadi sin padres.

Frente a algunos centros de 40, 50 y hasta 70 plazas que existen en estos momentos, el decreto estipula que deben oscilar entre 11 y un máximo de 24. El texto da un plazo de cuatro años a los centros forales o convenidos para adaptarse a la regulación. Si no lo hacen, tendrán que cerrar.

La norma, que unifica y homogeneiza la atención a este colectivo en los tres territorios, determina la existencia de cuatro tipos de recursos de acogida: las residencias, que deberán tener un máximo de 24 plazas (10 en el caso de adolescentes con problemas de conducta); los pisos de acogida (ubicados en viviendas ordinarias), con un máximo de 10 plazas; centros de preparación para la emancipación (hasta 30 plazas) y pisos de emancipación, con un máximo de ocho. El viceconsejero de Asuntos Sociales, Fernando Consuegra, explicó que los centros grandes no facilitan una atención individualizada. Al contrario, todo resulta más impersonal y los objetivos de integración también se vuelven más complicados. "Para las diputaciones resulta más barato un centro grande y tenían la tentación de ir en esa línea. Pero no es la solución", indicó.

Además, puntualizó que deben ubicarse en los centros urbanos, "integrados en las ciudades, pueblos y barrios. Nada de ponerlos en lo alto del monte y alejarlos de todo". Para conseguir esa atención individualizada se reduce el número menores por educador. En algunos casos, como el de los que sufren graves problemas de conducta, el ratio será de un profesional por cada dos internos.

El decreto no distingue específicamente centros para menores extranjeros no acompañados, una realidad emergente y que causa grandes problemas a las diputaciones. "Para nosotros", resaltó, Consuegra, "todos los menores son iguales". Sin embargo, admitió que se pueda dar la circunstancia de que diferentes centros se llenen sólo con inmigrantes. Es el caso del polémico Zabaltzen de Vitoria, donde sólo hay extranjeros y que enfrenta a la Fiscalía con la Diputación alavesa por la saturación. En la actualidad existen 1.200 plazas en centros de acogida, todas ellas ocupadas.

martes, 17 de junio de 2008

Aprobado el decreto que regula la actuación de las diputaciones en materia de adopción de menores

 
17:55 - 17/06/2008

Los adoptantes no podrán tener una diferencia de edad mayor de 44 años respecto al adoptado, excepto en caso de necesidades especiales

Los adoptantes no podrán tener una diferencia de edad mayor de 44 años respecto al adoptado, excepto en caso de necesidades especiales

VITORIA, 17 (EUROPA PRESS)

El Gobierno vasco aprobó hoy el decreto por el que se regula la actuación que deberán seguir las diputaciones forales en materia de adopción nacional e internacional y de personas menores de edad bajo tutela de la institución foral, atendiendo así a la previsión expresa de la Ley 3/2005, de 18 de febrero, de Atención y Protección a la Infancia y la Adolescencia.

El capítulo primero del decreto establece, entre otras cuestiones, el objeto y la igualdad de tratamiento en la tramitación de los expedientes, con una consideración especial en relación con las personas menores de edad con necesidades especiales.

En el estudio y valoración de las solicitudes de adopción, deberá garantizarse la igualdad de tratamiento y la aplicación de unos mismos criterios de selección para cada tipo de procedimiento, con la excepcionalidad única de lo contemplado en el artículo siguiente.

La valoración de las solicitudes de idoneidad para la adopción de personas menores de edad con necesidades especiales tuteladas por las Diputaciones Forales tendrá carácter preferente y los criterios de asignación se adaptarán a sus circunstancias especiales.

Se consideran personas menores de edad con necesidades especiales: grupos de hermanos o en reagrupamiento familiar; personas menores de edad con discapacidad y problemas de salud especiales; niños de edad igual o superior a siete años; menores de edad con antecedentes clínicos hereditarios de riesgo; menores de edad con otras necesidades especiales.

DERECHOS DE LOS MENORES

El capítulo segundo recoge los derechos de los menores que van a ser o son adoptados, que se concretan en el derecho a conservar las relaciones personales con sus hermanos, los derechos de información y audiencia en los expedientes que les afecten y el derecho al tratamiento individualizado durante todo el proceso.

Los menores de edad tendrán derecho a conservar las relaciones personales con sus hermanos. De hecho, se procurará que todas ellos sean adoptadas por la misma persona o familia y, en caso de separación, se tratará de facilitar la relación entre las mismas.

A excepción de los casos en los que se contemple la conveniencia de la adopción conjunta de hermanos, no se podrá formular un ofrecimiento ni solicitar una declaración de idoneidad que incluya adoptar simultáneamente a varias personas menores de edad.

Las personas menores de edad tendrán derecho a que se les informe sobre su condición de adoptadas y acerca de los derechos que les asisten respecto a su situación personal y familiar. Las niñas, niños y adolescentes tendrán derecho a ser oídas u oídos, de acuerdo con su edad y estado de madurez, en la tramitación del procedimiento de adopción, y su opinión se valorará antes de que se dicte la correspondiente resolución administrativa o judicial.

En el caso de que las personas menores de edad tuteladas por las Diputaciones Forales tuvieran más de doce años, deberán prestar su consentimiento a la adopción ante el ente foral correspondiente.

Las personas menores de edad tuteladas por las Diputaciones Forales tendrán derecho a que se les asigne un o una profesional que asumirá funciones de interlocución durante la tramitación del procedimiento de adopción. Se planificará cuidadosamente la adaptación de la persona menor a la familia adoptante y se le prestará apoyo en la fase de preparación para la nueva situación.

IDONEIDAD DE LOS ADOPTANTES

El capítulo tercero del decreto regula los aspectos concernientes a la idoneidad de las personas adoptantes e incluye la metodología para la declaración de idoneidad, los requisitos de idoneidad para ser familia adoptante y los criterios de valoración de dichos requisitos, así como la vigencia y actualización de la declaración. Por último, contempla el procedimiento a seguir en el supuesto de segundas y sucesivas adopciones

Las personas interesadas tendrán la obligación de participar en sesiones preparatorias organizadas por las Diputaciones Forales, que tienen por objeto facilitar a las personas interesadas la toma de decisiones sobre su proyecto adoptivo, en relación con los requisitos y aspectos legales, psicológicos, sociales, educativos y de otra índole, para facilitar la toma de decisiones sobre el proyecto adoptivo.

Formalizada la solicitud de declaración de idoneidad, se efectuarán las entrevistas necesarias a las personas solicitantes. Versarán sobre su identidad, situación personal y de salud, sus motivaciones, capacidades educativas, medios socio-económicos y valores relacionados con la igualdad entre los sexos y entre las personas en general. Además, se realizará al menos una visita a su domicilio. La valoración de la idoneidad se realizará por servicios sociales especializados en materia de infancia.

SALUD Y VIDA ESTABLE

Serán requisitos de idoneidad para la adopción de niños, niñas y adolescentes, disponer de medios de vida estables y suficientes, disfrutar de un estado de salud física y psíquica que garantice la atención normalizada de la niña, niño o adolescente.

En el caso de que las personas solicitantes acrediten que constituyen una unión matrimonial o de hecho, es requisito haber convivido de forma continuada durante dos años con anterioridad a la solicitud de declaración de idoneidad, respetar y aceptar la historia personal y familiar del niño, niña o adolescente y, entre otros, contar el o los adoptantes con una edad que, previsiblemente, no pueda suponer una limitación para el conveniente desarrollo del adoptando.

Siguiendo un criterio biológico normalizado, se establece que no ha de existir entre la persona a adoptar y la más joven de la pareja solicitante de adopción, o entre la persona solicitante en el caso de familias monoparentales, una diferencia de edad superior a los 44 años. Esta diferencia de edad podrá ser superior cuando se haga constar la disposición a adoptar a personas menores de edad con necesidades especiales.

Cuando uno de los miembros de la pareja o la persona solicitante en el caso de solicitudes formuladas por familias monoparentales tenga una edad superior a 50 años, se valorará cada caso de forma individualizada.

La declaración de idoneidad tiene una vigencia de tres años desde la fecha de su emisión para un único proceso de adopción, siempre que se mantengan las circunstancias personales y familiares de las personas solicitantes.

SEGUNDAS Y SUCESIVAS ADOPCIONES

En el supuesto de segundas o sucesivas adopciones, se actualizará el estudio y valoración realizados con anterioridad conforme a las nuevas circunstancias socio-familiares.

La persona menor de edad a adoptar deberá tener una edad inferior a la de la hija o hijo biológico o, en su caso, a la de la hija o hijo adoptado con anterioridad, de manera que no se altere el orden natural de entrada de los hijos e hijas en la familia.

La apertura de un segundo expediente de adopción estará supeditada al cumplimiento previo de las obligaciones contraídas respecto a los seguimientos de la adopción anteriormente realizada.

lunes, 9 de junio de 2008

Busco familia

http://www.eitb24.com/noticia/es/B24_100950/sociedad/REPORTAJES-EITB-Busco-familia/

09/06/2008

Drogas, abusos, enfermedades...Cuando los padres no pueden cuidar de sus hijos, a los niños se les lleva a un centro de acogida. Allí se les cuida, se les educa, se les mima. Pero falta el calor de una familia.

En Bizkaia, 8 niños menores de 6 años buscan una familia que les cuide. Sus padres no pueden responsabilizarse de ellos, y de momento viven en centros de la Diputación. El de Bizkaia es sólo un ejemplo; son varios los niños que esperan la llegada de una familia que les rescate de los centros de acogida.

"Una vez llegó una familia, mi familia actual. Me vine a dormir a su casa y de lo bien que me lo pasé, pedí que me dejaran quedarme con ellos". Nogaye tiene 19 años, y lleva más de media vida viviendo en Hondarribia, en casa de Txema y Maria José. Ve casi cada sábado a su madre biológica: "Que se mantenga la relación con su familia biológica es necesario: a ti te ayuda a conocerlos mejor y a ellos, a entender porque están aquí", cuenta Txema. Nogaye lo tiene claro: "Con mi madre no me voy a ir a vivir y ella lo sabe".

Es consciente de que su hija está mejor con su familia de acogida. "Esta casa parece de chicle. Se estira y se encoge", sonríe Maria José. Y razón no le falta: tienen 4 hijos, dos hijas biológicas y otro niño que al igual que Nogaye, está también de acogida.

En Gipuzkoa hay 87 niños viviendo con una familia de acogida. En Álava, 38, 71 en Navarra y otros 60 en Bizkaia. En total, más de 250 niños y jóvenes.

"La adopción es para siempre; la acogida, en cambio, es una medida temporal"

Alberto Rodríguez es responsable del equipo de acogimiento de la Diputación de Bizkaia. "La adopción es para siempre; la acogida, en cambio, es una medida temporal", explica. "El objetivo de la acogida, es que al menos, en los casos que sea posible, el niño vuelva con sus padres biológicos", añade Beatriz Ávila, trabajadora social.

Adelina lleva 16 meses siendo la madre de la niña que tiene acogida. "El primer día que vino, me dijo "!qué bien mamá, que nos vamos a vivir juntas!", "pero yo no fui su madre hasta mucho tiempo después", matiza Adelina.

Adelina es madre soltera. Alberto le resta importancia: "..sirven todo tipo de familias, porque puede que un niño necesite vivir con una pareja, pero puede que a otro le convenga más vivir con una persona sola que se ajuste a sus necesidades".

Objetivo: "que vuelvan con sus padres"

Adelina no quiere ni imaginarse el día en el que su hija de acogida tenga que volver: "me va a costar una enfermedad, pero me encantaría que volviera con su madre". Lo dice convencida, porque sabe que sería bueno para la niña.

Odei y Eider han pasado ya por eso: su hermano de acogida, de 7 años, ha vuelto con su padre después de que durante dos años haya estado viviendo con ellos. Su madre, Mari Mar, lo aclara: "que vuelvan es muy buena señal, porque muy poquitos vuelven". Ahora se plantean acoger a otro niño en casa, pero de momento Eider y Oier, de 11 y 7 años, no se ponen de acuerdo: Eider quiere que venga una niña, para que juegue con ella, y Odei prefiere a otro chico.

A Jose Ángel también le gustaría que su hijo de cinco años, volviera a vivir con él, pero sabe que es casi imposible: de momento se tiene que conformar con pasar, cada quince días, dos horas con él.

Con sólo un mes, en la misma residencia, le obligaron a darlo de acogida "y todavía no sé la razón real de que me quitaran a mi hijo!", cuenta. Responsabiliza a su ex-compañera y madre del niño, de lo ocurrido. Dice que tenía algún problema que le ocultó.

Son ejemplos de familias dispuestas a dar; familias que abren las puertas de sus casas y de sus corazones, a aquellos niños que por diferentes motivos no pueden vivir con sus padres. Niños algunos que todavía, siguen viviendo en centros de acogida esperando a su turno, a una familia para ellos.

Más información:

Bizkaia

Telf: 94 447 07 37/ 94 447 69 62

http://www.bizkaia.net/home2/eu_index.asp

Gipuzkoa

Telf: 943 11 25 09

Asociación Beroa

http://www.gipuzkoa.net/

Álava

Telf: 945 12 10 60

http://www.alava.net/

Navarra

http://www.navarra.es/home_es

martes, 20 de mayo de 2008

Se buscan familias de acogida para 14 menores desprotegidos en Vizcaya

 
GORKA ARTAZA. 19.05.2008
  • Entre ellos hay dos bebés, dos grupos de hermanos y cinco niños con dificultades especiales.
  • La Diputación busca, además, ocho familias que estén disponibles en cualquier momento para acogimientos de urgencia.

La Diputación Foral de Vizcaya ha puesto en marcha, por décimo año consecutivo, una nueva campaña de acogimiento familiar. En concreto, la Diputación busca familias para el acogimiento familiar de 14 menores de 10 años que se encuentran en una situación de desprotección.

Entre ellos, hay dos bebés y dos grupos de hermanos con menos de siete años que necesitan ser acogidos juntos para evitar su separación. Otros cinco niños y niñas con dificultades especiales (problemas de salud, minusvalías o problemas de conducta) también esperan un hogar aunque sólo pueda ser para los fines de semana y periodos vacacionales.

Además, el Equipo de Promoción del Acogimiento Familiar busca ocho familias que puedan estar disponibles para recibir en cualquier momento acogimientos de urgencia, en la mayoría de los casos, bebés.

En la actualidad, 60 niños y niñas conviven con 50 familias de acogida en Vizcaya con las que no tenían ningún vínculo previo. Además, existen ocho familias de acogida disponibles, pero que no han podido hacerse cargo de los menores que actualmente están a la espera porque no encajan con las necesidades de los mismos.

En 2007, 37 de las 195 familias que se interesaron por el servicio de acogida se mostraron dispuestas a participar en él. De éstas, 15 fueron valoradas como idóneas, aunque aún no se ha finalizado el proceso de valoración de todas ellas. Un total de 14 niños iniciaron un acogimiento familiar.

Los interesados en participar en el programa de acogimiento familiar pueden acudir al EPAF en los números de teléfono 94 447 07 37 y 94 447 69 62.

domingo, 20 de abril de 2008

Se busca familia para Juan Carlos

http://www.diariovasco.com/20080420/costa-urola/busca-familia-para-juan-20080420.html

Un niño de Muisne, en Esmeraldas (Ecuador) llegará el próximo mes de mayo para ser operado de una pierna, que la tiene más corta
20.04.08 -
JUAN MARI ZUBIAURRE

ZARAUTZ. DV. La ONG Hegolan lleva ya tres años trabajando en distintos proyectos en la localidad ecuatoriana de Muisne en la provincia de Esmeraldas, donde a finales de 2006 consiguieron abastecer de agua potable a esta localidad costera de 25.000 habitantes extrayéndola del subsuelo. Entonces como ahora Bixente Eizagrre y Miguel Elorza han sido los encargados por Hegolan para viajar hasta Ecuador y continuar con los proyectos de ayuda para el desarrollo de la región.
Desde el pasado sábado están en Muisne ambos zarauztarras y permanecerán allí durante tres semanas con tres objetivos a cumplir. El primero traer a Juan Carlos Chila a Zarautz para ser operado de la pierna. Se trata de un niño de 12 años que tras sufrir un accidente casero se le ha quedado una pierna doce centímetros más corta que la otra. Una vez conocido el caso los miembros de Hegolan se pusieron en contacto con Pakea para ver la posibilidad de tratar de resolver el problema y pese a que tiene una gran dificultad los médicos están dispuestos a realizar las operaciones necesarias para conseguir que ambas piernas tengan la misma longitud.
Ya tienen todas las autorizaciones para poder ser operado y aprovechando el viaje de regreso de Miguel vendrá con el niño a primeros de mayo para ser operado en Pakea. Cuando todo parecía resuelto se han encontrado con un problema, la familia que iba a acoger durante el período de estancia de Juan Carlos entre nosotros, que puede ser de alrededor de un año, no puede hacerlo por problemas familiares y es necesario buscar otra familia de acogida. Según nos cuenta Julen Domingorena, «lo ideal sería una familia con niños que le pueda atender durante este período. Pakea lo hace de forma completamente gratuita, los gastos del viaje corren a cuenta de un empresario e incluso de los desplazamientos que el niño tenga que hacer desde la casa de la familia de acogida al hospital nos encargaremos nosotros. Únicamente es tenerlo en casa y además el proceso de rehabilitación es muy simple. Se le implantará un aparato y cada día hay que darle una vuelta. Quienes estén interesados pueden ponerse en contacto con nosotros a través del número de teléfono 665 710 294 cuanto antes».
Un centenar de pozos
El segundo objetivo es el llamado de los cien pozos. Hay que recordar que hasta que Hegolan encontró agua en el subsuelo y consiguió extraerlo con bombas instalando pozos, el agua que utilizaban los hogares de Muisne era trasportado por mujeres que viajaban dos veces por semana en lancha río arriba durante dos horas para traerlo en recipientes y repartirlo entre las familias.
Actualmente hay en marcha 22 pozos con lo que se da de beber a unas 4.000 personas y en este viaje se van a instalar diez pozos más. Cada pozo tiene un costo de unos 250 euros y todo aquel que desee ayudar en esta región de Esmeraldas, que es las más pobre de todo Ecuador, puede hacerlo ingresando esta cantidad en la cuenta de Hegolan en la Caja Laboral o en la Kutxa. El pozo llevará el nombre de la persona o empresa que entrega el dinero para poderlo instalar.
Escuela-guardería
El tercer objetivo es continuar con el proyecto de las concheras que financia el ayuntamiento de Zarautz para comprar el terreno y edificar la escuela-guardería. Miguel y Bixente van a empezar a construir la futura escuela, que en principio iba a ser de corte y confección pero que va a cubrir otras áreas de la educación. La guardería es necesaria para que las madres dejen allí a sus hijos mientras acuden a clase.
También en su momento se construyeron dos galpones, nombre que reciben allí los pabellones, para 5.000 pollos que dan trabajo e ingresos a una familia y ahora se van a hacer otros dos en este viaje. Esta previsto que en breve se pueda realizar un envío de material a través de la Iglesia para que les den el visado y no tener que pagar aranceles. Se mandará material de guardería, maquinas de coser, telas, libros, juguetes, etc.
Recuperar almejasEn cuanto termine el presente curso, dos alumnos de la escuela de pesca de Mutriku viajarán hasta Esmeraldas para estar allá dos años y posteriormente traer a tres jóvenes aquí para que aprendan. Aunque para nosotros sea verano el curso escolar allí va de marzo a diciembre, por lo que cuanto antes vayan mejor. Se pretende recuperar de almejas las playas del pueblo. Hasta ahora las mujeres se dedicaban a recolectar las almejas en los alrededores, pero en un futuro se va a repoblar la zona, como se ha hecho en Galicia.

miércoles, 9 de abril de 2008

La Diputación se propone que ningún niño menor de seis años vaya a una residencia

http://www.deia.com/es/impresa/2008/04/09/bizkaia/herrialdeak/457652.php


El objetivo de priorizar el acogimiento familiar será "más decidido" entre los pequeños de hasta tres años.
Aitziber Atxutegi

Bilbao. El Departamento de Acción Social se ha marcado como objetivo lograr que ningún niño menor de seis años en situación de desprotección ingrese en una residencia, sino que sea acogido por una familia. El II Plan de Infancia, aprobado ayer por el Consejo de Gobierno de la Diputación y que tendrá una vigencia de cuatro años, considera "absolutamente prioritario" el acogimiento familiar e incluye programas novedosos como la profesionalización de estas familias acogedoras.
El objetivo consiste en dar prioridad al acogimiento familiar frente al residencial y en lograr que los niños menores de seis años, especialmente los más pequeños, no estén en residencias, sino en familias "en todos los casos en los que sea posible. En el caso de los niños de 0 a 3 años, el objetivo es que ninguno esté en acogimiento residencial", subrayó el diputado de Acción Social, Juan Mari Aburto. Actualmente los niños de menos de tres años con acogidos en el centro Dolaretxe, en Bilbao.
El año pasado se formalizaron en Bizkaia 82 nuevos acogimientos familiares. De ellos, 37 fueron en familia extensa y 45, en ajena.
El diputado precisó que el 90% de los menores que son acogidos por familias -también existe el acogimiento en residencia, que supone actualmente el 50% de los casos- lo son en hogares pertenecientes a su "familia extensa", como tíos o abuelos. El 10% restante de los menores son acogidos por "familias ajenas" y es en este apartado donde quiere incidir el Departamento de Acción Social para aumentar, dijo Aburto, el número de familias dispuestas a acoger a niños en situación de desprotección.
Para ello, se llevarán a cabo diferentes campañas de comunicación, la primera de ellas, "muy potente", el próximo mes de mayo, que incluirán unas jornadas de comunicación y de trabajo sobre el acogimiento familiar, con el objetivo de "incidir en familias que estén dispuestas a realizar un acogimiento familiar".
Aburto reconoció ayer, en la presentación del II Plan de Infancia, la dificultad que existe hoy en día para encontrar familias dispuestas a acoger menores desprotegidos o en situación de riesgo. "No es fácil", admitió, para recordar que se trata de una opción totalmente distinta a la adopción, ya que en el caso del acogimiento el objetivo es que el menor regrese con su familia una vez superadas las dificultades que han llevado a su separación. Ello, destacó Aburto, exige un compromiso "muy grande" por parte de la familia acogedora. "Hay que estar preparado primero para el desarrollo del acogimiento como tal y segundo para el momento en que ese niño vuelve a su familia de origen", advirtió.
"NO DA TIEMPO" Ello hace que actualmente no se disponga de una bolsa de familias de acogida para hacer frente a las necesidades. "No da tiempo", señaló el diputado de Acción, ya que ya hay niños ingresados en residencias que pasan a convivir con las familias en cuanto son calificadas como idóneas tras superar el proceso de evaluación.
La figura de la familia profesional del acogimiento dará a la institución foral "un margen de maniobra importante para resolver situaciones puntuales, sobre todo en el caso de los niños más pequeños", subrayó el diputado. Para ello se formará a un grupo de familias, que percibirán una remuneración, de forma que estén disponibles para hacerse cargo de un niño "en cualquier momento", explicó.
Según relató Aburto, empezarán a desarrollar esta figura este mismo año. Técnicos del departamento han analizado las experiencias desarrolladas en otros lugares, con una valoración "muy positiva" de las mismas que ha llevado a su puesta en marcha dentro de este II Plan de Infancia. Por el momento no se ha determinado el número de familias que son necesarias y que dependerá "del acogimiento en familia extensa, del acogimiento familiar y de las necesidades que se detecten en cada momento".
Actualmente proporcionar acogida a un niño es un acto gratuito y voluntario aunque, para que la capacidad adquisitiva de la familia no se vea afectada, el Departamento de Acción Social ofrece a las familias acogedoras un apoyo económico. Es de dos tipos: periódico, para contribuir con los gastos de manutención, educación y asistencia sanitaria de los menores, y extraordinario para supuestos derivados de circunstancias especiales que requieran de un gasto extraordinario como ortopedias, ortodoncias o atención psicológica.
DIVERSIFICAR EL ACOGIMIENTO
Para lograr que cada vez sean menos los niños desprotegidos que tienen que ingresar en una residencia, el Departamento de Acción Social diversificará los tipos de acogimiento familiar. Además de los acogimientos en familias profesionalizadas, Aburto citó los acogimientos de urgencia, de corta duración en muchas situaciones; acogimientos de menores con necesidades especiales, y de menores extranjeros no acompañados.
También se trabajará en un programa "específico" destinado a las familias extensas acogedoras, en los casos que sea necesario, "de apoyo e intervención, dotándoles de la formación y los instrumentos necesarios para abordar situaciones que se van a producir en el desarrollo de este acogimiento familiar".
El acogimiento familiar ofrece a muchos niños la oportunidad en una familia adecuada que garantice su normal desarrollo, al tiempo que mantienen su identidad y la relación con sus padres verdaderos y resto de su familia biológica. Los expertos defienden este sistema frente a su internamiento en residencias, ya que lo más parecido a una familia es otra familia. Legalmente, el acogimiento se define como una medida temporal cuyo objetivo es promover la vuelta del menor con sus padres en los casos que sea posible, y que garantiza que el pequeño pueda mantener una relación con su familia de origen a través de visitas.
Inicialmente se intenta el acogimiento en familia extensa y si no es posible se recurre a una familia ajena dispuesta a acoger temporalmente. Existen dos tipos de acogimientos familiares: el simple, pensado para las situaciones en las que existe una alta probabilidad de que el niño pueda volver con sus padres biológicos, y permanente, cuando no existe un pronóstico tan claro de retorno pero la vinculación emocional del menor con su familia tiene que mantenerse.

Diez años de familias acogedoras
Este año se cumple una década desde que se empezó a desarrollar el sistema de acogimiento familiar en Bizkaia. El año pasado se formalizaron en el territorio un total de 82 acogimientos familiares, 45 de ellos en familias ajenas. A la hora de valorar a una familia como idónea para realizar el acogimiento de un niño, desde la Diputación se tienen en cuenta aspectos como disponer de medios de vida estables y suficientes, disfrutar de un estado de salud física y psíquica que garantice la atención normalizada del menor, llevar una vida familiar estable, disfrutar de un entorno familiar y social favorable a la integración del menor, no existir en las historias personales de los solicitantes episodios que impliquen riesgo para el menor, o mostrar flexibilidad en las actitudes y adaptabilidad a situaciones nuevas. Asimismo, también es importante que las familias que se plantean convertirse en una familia de acogida asuman la dificultad inherente a la situación del menor, así como respetar la historia personal del menor. Además, tienen que aceptar las relaciones entre el menor y su familia de origen y, en su caso, el régimen de visitas establecido. >A.A.

lunes, 7 de abril de 2008

La aplicación de una nueva sentencia deja sin tutela a 25 menores extranjeros

http://www.noticiasdegipuzkoa.com/ediciones/2008/04/06/sociedad/gipuzkoa/d06gip8.983889.php

la diputación asegura que los jóvenes siguen protegidos en programas de inserción
La resolución judicial otorga mayor credibilidad a la edad que figura en el pasaporte que a las pruebas radiológicas
jorge napal

donostia. La aplicación de una nueva sentencia que fija un criterio diferente al que se venía manejando hasta ahora para determinar la edad de los inmigrantes indocumentados que recalan en Gipuzkoa ha provocado que, desde comienzos de año, un total de 25 menores extranjeros no acompañados hayan visto extinguida la tutela que ejercía la Diputación.
Desde que entró en vigor la medida, diferentes asociaciones, según ha podido saber este periódico, se han mostrado preocupadas por las consecuencias que esta nueva situación administrativa pudiera conllevar. Han remitido al Ejecutivo foral un escrito para que no adopte medidas de "desvinculación" con estos chavales, de manera que cuenten con plazos suficientes para resolver los problemas que pudiera ocasionarles su repentina mayoría de edad.
A algunos ya se les ha comunicado la nueva situación administrativa. Saben que en un periodo de tiempo relativamente breve tendrán que desvincularse de los pisos que disfrutaban hasta ahora. La Diputación está siendo especialmente cautelosa en la gestión de este asunto y, según informan a este periódico fuentes del Ejecutivo foral, estos jóvenes de ningún modo quedarán desamparados. De hecho, señalan las mismas fuentes, ya han ingresado en el "sistema de protección e inserción socio-laboral", como se hace con todos los menores cuando cumplen la mayoría de edad.
El germen de esta nueva situación, que afecta coyunturalmente a estos 25 jóvenes, está en la discusión entre las llamadas "edad radiológica" y "documental", un viejo debate que guarda relación con el modo de discernir la edad que puede tener un supuesto menor que llega indocumentado al territorio.
El protocolo habitual, contemplado en el reglamento de extranjería, se inicia siempre cuando el chaval es detectado por la Ertzaintza o la Guardia Municipal y sometido posteriormente a lo que se conoce como ortopantomografía o, lo que es lo mismo, una placa radiográfica que mide el grado de desarrollo dental y determina la verdadera edad del chaval. Si no supera los 18 años, automáticamente el fiscal decreta su ingreso en un centro de acogida.
Una vez protegido, la investigación continúa y se ponen en marcha los mecanismos necesarios para documentar al menor, contactando con su país de origen y familiares, siempre y cuando sea posible, de manera que se pueda localizar su certificado de nacimiento y pasaporte.
Es entonces cuando surge la duda. ¿Es más fiable la edad recogida en el pasaporte o la que determina el fiscal a partir de las pruebas médicas realizadas previamente? Hasta ahora prevalecía la edad radiológica, pero desde enero se prioriza el pasaporte como fuente de información más fiable.
Este giro viene motivado por la sentencia de unos hechos en los que tomó parte la propia Diputación, tras aplicar un decreto de fiscalía, como siempre se venía haciendo, basándose en las pruebas radiológicas, que le otorgaban la mayoría de edad a un joven. En el pasaporte del chaval, sin embargo, figuraba que no tenía ni 16 años.
documentación marroquí La Diputación, amparada en ese decreto de fiscalía, entendió que debía abandonar su tutela, pero el joven recurrió. El procedimiento judicial se inició en 2006 y una primera sentencia dio la razón al Ejecutivo foral, al considerar que tenía mayor validez la edad establecida a través de las pruebas médicas que la documentación proveniente de Marruecos aportada por el joven.
Esta sentencia fue recurrida a la Audiencia Provincial, órgano que invalidó la resolución judicial anterior al entender que nadie había puesto en causa la documentación aportada por el marroquí. La Audiencia se pronunció así en una única dirección, zanjando una discusión histórica.
La aplicación de este nuevo criterio, que se inclina a favor de la edad documental, es el que prevalece desde comienzos de año en Gipuzkoa y el que ha provocado que un total de 25 chavales hayan visto extinguida su tutela, a pesar de seguir protegidos por la institución.
Algunas asociaciones consultadas no comparten que se haya aplicado con carácter general una sentencia referida "a una situación personal". Ésta, dicen, "representa un giro" del modo de trabajo que se venía estableciendo, en base al cual se elaboraban los planes de estudio de los menores. En algunos casos, la nueva medida puede suponer que a un chaval en cuyo pasaporte figura que tiene 17 años pero la prueba radiológica determina que son 15, no le ingresen en un CIP (Centro de Iniciación Profesional), cuando por su edad documental podría estar trabajando en un taller.
La sentencia, que ha tenido efectos inmediatos en estos 25 chavales, clarifica por vez primera qué prima a la hora de evaluar a los menores, a expensas de que el Ministerio de Justicia elabore más adelante instrucciones que permitan su aplicación con carácter general.
Los menores extranjeros no acompañados, en cualquier caso, deben saber que a partir de ahora el documento fundamental para determinar la edad, la tutela y la desvinculación en un momento determinado va a ser la documentación que venga del país de origen y no la prueba médica.

domingo, 16 de marzo de 2008

Dos familias renunciaron el pasado año al cuidado de sus hijos adoptados

http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/20080316/vizcaya/familias-renunciaron-pasado-cuidado-20080316.html

VIZCAYA
La inadaptación del menor obliga en un porcentaje «insignificante» a un nuevo realojo, explica un psicólogo «Padres y niños sufren mucho antes de adoptar una decisión así»
16.03.08 -
JON MAYORA jmayora@diario-elcorreo.es
La adopción es una medida de protección de la infancia en la que el sujeto de derecho, el niño, «no puede ser devuelto, solamente se puede abandonar», asegura Javier Múgica, psicólogo terapeuta familiar. Vizcaya registró el pasado año dos casos de 'abandono', según datos del Servicio de Infancia, Juventud y Familia de la Diputación. «La cifra es muy baja, casi insignificante, pero las situaciones que viven tanto los padres como los propios niños antes de adoptar una decisión de este tipo, son de gran sufrimiento», confiesa Múgica. La falta de una respuesta a las necesidades del adoptado, la presión exterior que ejerce la sociedad sobre la familia, el entorno o el mismo colegio pueden provocar un distanciamiento entre padres y niño que hace imposible continuar la relación.
«Que la situación se trunque, sin embargo, no significa, en ningún momento, que el nexo de unión entre ambas partes finalice», destaca, por su parte, Alberto Rodríguez, responsable de Adoberri. Este servicio, creado en noviembre pasado por el Gobierno vasco, tiene como fin enseñar a los psicólogos y a los educadores sociales cómo tratar a los chavales adoptados, que necesitan una atención especial al llegar a la adolescencia.
Algunas familias adoptivas se están encontrando con este problema en Vizcaya. En unos casos, la inadaptación del menor les ha obligado a pedir ayuda a los servicios forales, a los ayuntamientos o a los centros escolares. En otras ocasiones, las instituciones han descubierto que los padres no han estado a la altura y han llegado, incluso, a asumir la tutela del niño, como en estos dos casos.
«Es cierto que la adopción tiene muchos riesgos y que los padres adoptivos se ven obligados a realizar un mayor esfuerzo para superar las dificultades», asegura un portavoz de la Asociación de Familias Ume Alaia, que agrupa a padres adoptantes que, de manera voluntaria y con más de catorce años de trabajo, dedican parte de su tiempo a asesorar y atender a las personas que se acercan a este mundo. «Cuando se plantea una situación de emergencia activamos todos nuestros resortes. Ofrecemos toda nuestra ayuda pero, a veces, la herida que se ha creado en la familia es tan fuerte que no se puede hacer nada», explica su responsable, Kike Eguskitza.
Datos ofrecidos por el Departamento de Vivienda y Asuntos Sociales constatan que cada año se formalizan más de 300 adopciones en el País Vasco -el 55% de las mismas se materializan en Vizcaya, donde residen ya más de 1.600 niños con sus nuevas familias-, y que ocho de cada diez son extranjeros. «La adopción internacional es un fenómeno en crecimiento en Euskadi, pero existen lagunas al abordar las necesidades que plantea el niño una vez que ya está en casa», explicaba el consejero Javier Madrazo durante la presentación de Adoberri. «Muchos de estos niños llegan heridos -advierte el psicólogo Javier Múgica-, con una 'mochila' llena de experiencias vitales muy dolorosas. El cambio al que se ven obligados es tan brutal que, a veces, no llenan las expectativas desmesuradas que se crean los padres». Otro motivo que barajan los profesionales para explicar el deterioro de la relación, hasta el extremo de que se llegue al 'abandono', es la falta de información. «No saber cuál es la realidad de ese niño que ha vivido una mala experiencia de abandono en su país y cómo resolver los problemas que acarrea la vida cotidiana en un país rico como el nuestro», resume un portavoz de Ume Alaia.
Los chavales se hacen mayores, plantean su derecho a conocer su país de origen e, incluso, a su familia biológica. Es quizá la época más crítica de la relación. «Empiezan a tomar conciencia de lo que ha sido su pasado con todo lo que ello conlleva. Si a esto, difícil de entender de por sí a un niño, le añadimos sus años anteriores de desprotección, de institucionalización e, incluso de maltrato, estamos hablando de personas con un pasado muy comprometedor», alerta Múgica. En este sentido, y como medida preventiva, reivindica un mayor apoyo institucional «que permita hacer frente a la inadaptación que pueden presentar los menores». Cuando esto ocurre, el niño 'abandonado' es acogido por otra familia adoptiva, porque «hay personas disponibles y, cada vez más, dispuestas a acoger a niños con perfiles más complicados», asegura Javier Múgica.

sábado, 15 de marzo de 2008

Uno de cada cien niños escolarizados en Vizcaya es adoptado

http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/20080315/vizcaya/cada-cien-ninos-escolarizados-20080315.html


VIZCAYA
Durante los últimos cinco años se ha duplicado el número de acogidas internacionales por parte de familias vizcaínas Rusia y China continúan siendo los países con mayor demanda
15.03.08 -
JON MAYORA
Los patios de los colegios constituyen un termómetro para conocer la salud de una sociedad sometida a cambios continuos en sus estructuras organizativas. Niños de culturas y razas diferentes coinciden con frecuencia en los centros escolares en una carrera por superar con éxito una asignatura, no reglada, pero necesaria además de la formación académica: la igualdad de oportunidades. Un reto que exige una mayor implicación por parte de las instituciones y de recursos adecuados para que los niños y sus familiares puedan acceder a herramientas necesarias que les permitan hacer frente a un futuro inmediato con éxito.
En los últimos cinco años, se ha duplicado el número de niños adoptados por familias vizcaínas. Según un estudio de la Sociedad Cooperativa de Iniciativa Social, Agintzari, aproximadamente un 1% de los jóvenes que vive en el territorio responde a este perfil. Una estimación, desconocida hasta ahora, pero que ilustra una realidad cada vez más presente.«La adopción es un realidad nueva en nuestra sociedad y, por ello, existen pocos datos. Además, al tratarse de jóvenes, su derecho a la privacidad es objeto de especial protección», destaca Javier Múgica, psicólogo terapeuta familiar, que trabaja desde hace más de una década en el estudio de la evolución personal de este colectivo. «Uno entre cien parece poca cosa, pero si hablamos de más de 3.000 niños adoptados en todo Euskadi, la cifra adquiere su importancia». Según datos facilitados por la Diputación, más de 1.600 niños procedentes de diferentes países han llegado en el último lustro a Vizcaya para iniciar una nueva etapa.
«Tendencia a la baja»
La inclinación alcista que se ha vivido en los últimos ejercicios, sin embargo, parece haber tocado techo después de siete años de continuo crecimiento. A mediados del pasado mes de febrero el diputado de Acción Social, Juan María Aburto, aseguró que las solicitudes habían experimentado por primera vez «una tendencia a la baja». Aburto lo atribuía a que «la gente cada vez es más consciente de las dificultades que implica la adopción, con requisitos cada vez más estrictos». La adopción requiere de una decisión firme y una buena dosis de información tanto del proceso a seguir como de la legislación o las obligaciones básicas que impone el país adoptivo. En 2007 se presentaron en Vizcaya 229 solicitudes, frente a los 388 expedientes que iniciaron su tramitación el año anterior. Iñigo Pombo, director general de Infancia de la Diputación, asegura que no existe una razón «concreta» que explique este descenso. Sin embargo, y ante el 'boom' que se inició en el año 2000, considera que la situación actual «es más normal. Se adecúa mejor a la realidad de la sociedad de Vizcaya», añade. Un mayor conocimiento de la adopción, las dificultades intrínsecas, la complejidad del proceso o el reducido número de entidades que tramitan las adopciones (ECAIS), son algunas de las razones que adelanta la Diputación para explicar la incipiente caída de las solicitudes. A pesar de estos condicionamiento, en 2007 se formalizaron 130 adopciones, de las que 112 fueron internacionales.
En el otro lado de la balanza se sitúan las familias de la provincia que culminaron el proceso de adopción de 29 niños procedentes del resto de España, seis más que en 2006. «El incremento no responde a que haya mayor demanda de solicitantes, sino a que hay más niños que permiten cubrir las necesidades de la lista de espera», explican desde la Diputación. El año pasado, añaden estas mismas fuentes, se registró un mayor número de niños «que fueron dejados por sus madres en adopción nada más nacer. El hospital nos entrega al bebé y nosotros iniciamos el proceso de tutelaje», expolican desde Diputación. A estos niños, hay que sumar aquellos a cuyos padres las instituciones han retirado la patria potestad.
Procedencia
Por lo que respecta a la adopción internacional, el destino de las solicitudes no ha evolucionado en este último lustro. Rusia y China encabezan la lista. Les siguen Etiopía y Kazajstán. Los países latinoamericanos, que acaparaban el protagonismo hace siete u ocho años, continúan teniendo peso, «pero menos». La media de resolución de un expediente de adopción se sitúa en «dos o dos años y pico», aseguran desde la Diputación. El proceso es complejo y sólo revisar el expediente puede llevar en ocasiones más de cuatro años.
A estas circunstancias, hay que añadir la situación política y las características administrativas del país al que se dirigen las solicitudes de adopción. «Los gobiernos están cambiando continuamente los requisitos», coincide con Aburto la jefa de Acogimiento y Adopción de la Diputación de Vizcaya, Consuelo Alonso. China, por ejemplo, «ha endurecido mucho las condiciones. La pareja solicitante debe llevar al menos dos años casada, mira mucho el tema de enfermedades o la formación académica de los solicitantes, además de disponer de una renta anual superior a los 30.000 dólares», explica. A la oferta que existía hasta el momento, desde el pasado domingo se suma un nuevo país, Vietnam. «Ha habido un acuerdo a nivel de Gobierno central, pero desconocemos el cupo que puede corresponder a Vizcaya. Lo único que sabemos, a diferencia de China, es que en Vietnam se resuelven muchos menos expedientes», añade Alonso.


PAÍSES DE ORIGEN
Últimos tres años: Según datos facilitados por la Diputación durante este periodo se formalizaron 434 adopciones internacionales. 2005 (157), 2006 (165) y 2007 (112).
Rusia: 197 China: 110 Ucrania: 38 Colombia: 32 Etiopía: 12 Kazajstan: 10 India: 6 República Dominicana: 6 Honduras: 6 Bolivia: 5 Nepal: 3 México: 2 Bulgaria: 2 Congo: 1 El Salvador: 1 Perú: 1 Costa Rica: 1 Ecuador: 1
Adopciones nacionales: Además, en este periodo, las familias vizcaínas acogieron a 77 niños procedentes del resto de España.
Solicitudes: Se han presentado un total de 972 solicitudes, de las que 842 están dirigidas a gestionarse con otros países. Las 130 restantes han sido cursadas por familias interesadas en acoger a niños nacidos en el Estado.



 
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