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viernes, 18 de diciembre de 2009

Diecinueve menores, a la espera de una familia de acogida en A Coruña

http://www.laopinioncoruna.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009072100_8_305605__Sociedad-Diecinueve-menores-espera-familia-acogida

AGENCIAS SANTIAGO Siete grupos de varios hermanos están en la actualidad en espera de una familia que los acoja temporalmente en la provincia de A Coruña. Se trata de 17 niños de diferentes edades a los que se suman otros dos menores, que están separados de su familia.

Un total de 48 familias coruñesas participan actualmente en el proyecto de Acollemento familiar que Cruz Roja desarrolla en toda Galicia desde 1995 en colaboración con la Xunta. Con ellas conviven temporalmente 69 menores bajo medida de protección jurídica o administrativa por algún problema en su hogar y a los que proporcionan "cuidados, afecto y apoyo mientras se solucionan los problemas de la familia de origen".

No obstante, desde Cruz Roja destacan que la necesidad de familias, de uno o varios miembros, dispuestos a acoger a un niño o adolescente "es permanente" y ahora 19 de los menores, 17 de ellos pertenecientes a grupos de hermanos, necesitan un hogar temporal en la provincia coruñesa.

Cruz Roja señaló que, sobre las familias que se integran en el programa, "no importa su nivel económico y que lo que se valora es la aportación positiva que puedan hacer a los menores". De este modo señalan que se analiza su motivación, su disposición a ayudar y que sea "un hogar con una vida equilibrada, cariñosos y dispuestos a implicarse en la educación del menor", ya que éste se encuentra habitualmente "en una situación de inestabilidad y carencias".

La entidad que promociona esta iniciativa explicó que existen tres modalidades de acogimiento, que se aplican tras el estudio detallado de cada caso. Por una parte, está la Atención de día, por la que el menor vuelve a casa de su familia biológica cada tarde; otra de Fines de semana y vacaciones, y una tercera de acogimiento temporal hasta que se supere la situación que provocó la separación.

Además, se pueden dar también en ocasiones casos de Acogimientos de Urgencia, según puntualizó Cruz Roja, que se producen en situaciones urgentes y se desarrollan mientras se valora la situación de la familia. Su duración no se prolonga más de seis meses.

Cruz Roja asegura que las actividades de formación "son muy importantes dentro del proceso del acogimiento". Se trata de ocasiones que proporcionan a los participantes una oportunidad para compartir vivencias, contrastar las ideas y expectativas propias con la realidad, conocer directamente la experiencia de otros acogedores, modificar actitudes y sensibilizarse ante determinados aspectos.

Los objetivos de las periódicas sesiones formativas se centran, entre otros aspectos, en conocer cómo ha de ser la relación entre un menor acogido y su familia de origen, preparar a las familias de acogida para el momento de la despedida en el momento del retorno del menor con su familia, y encauzar la relación entre la familia acogedora y el menor para que sea la óptima y para que el acogimiento se desarrolle de forma positiva. Además, estas sesiones proporcionan a los participantes, según indicó la ONG, las "habilidades necesarias" para hacer frente "de manera adecuada" a las "tareas y retos" del acogimiento.

domingo, 7 de junio de 2009

¿Puedo devolver a mi hijo?

 

Un niño busca amor y unos padres, un hijo al que poder ofrecerle el suyo. En principio, la unión debería ser perfecta. Pero no siempre es así. Aproximadamente un 2% de las adopciones fracasan, un porcentaje no muy elevado pero que acarrea unas heridas difíciles de cicatrizar tanto en los padres como, sobre todo, en los hijos, que se enfrentan así al segundo abandono de sus cortas vidas. En los últimos cinco años, se han producido en Galicia diecisiete integraciones familiares fallidas (diez en la provincia de A Coruña y otras siete en Pontevedra), la mayoría de ellas nacionales y de niños mayores de seis años o de grupos de hermanos

AMAIA MAULEÓN | A CORUÑA ¿Se puede devolver a un hijo adoptado? ¿Qué ocurre cuando la convivencia es insostenible, cuando el amor no puede con todo, cuando el choque de las expectativas es insuperable? Los casos son pocos, aproximadamente el 2% del total (aunque algunos estudios lo elevan hasta el 15) pero los niños y adolescentes que tienen la desgracia de vivir este drama suman un segundo abandono a la tragedia de un primero. Son las adopciones fallidas, la historia de un fracaso. Y Galicia no es ajena a esta dura realidad.

En los últimos cuatro años se produjeron en esta Comunidad 1091 adopciones; 244 nacionales frente a 847 internacionales, la mayoría de Etiopía y China. Un total de 17 niños -10 en A Coruña y 7 en Pontevedra- sufrieron una adopción fallida, lo que representa un 1,5% del total. Los siete fracasos que se produjeron en la provincia de Pontevedra eran adopciones nacionales y, entre ellas, había dos parejas de hermanos. Los diez fracasos de A Coruña, por su parte, eran seis de adopción nacional y cuatro de internacional. Nacidos todos ellos entre 1990 y 2001.

La ley española es clara: "La adopción es irrevocable". Esto significa que, una vez formalizada, no se puede devolver a un hijo, igual que no se puede devolver a un hijo biológico. Los vínculos legales son los mismos. Sin embargo, en la adopción nacional existe una fase de acogimiento preadoptivo en la cual la decisión es reversible pues existe la posibilidad de renunciar al proceso abierto. Una vez superada esa fase -cuya duración máxima es de un año- el menor queda oficialmente adoptado y si es en este punto cuando la familia decide revocar su decisión hay que renunciar formalmente al menor. Entonces se abre un proceso judicial para que el menor vuelva a ser adoptable y se retira la patria potestad a los padres.

En el caso de las adopciones internacionales, el proceso de renuncia sería el mismo, pero bajo ningún concepto el niño o niña regresa a su país de origen, ya que cuando vienen lo hacen con pasaporte español.

La segunda adopción es muy difícil para estos pequeños porque, en la mayoría de los casos, ya son muy mayores y, además, se sienten rechazados.

España es el segundo país en adopciones del mundo, después de Estados Unidos. Hoy no es llamativo ver a una pareja blanca paseando por el parque con un niño negro o una niña china. Se habla con más naturalidad de los problemas de fertilidad y, en los colegios, se plantea abiertamente la diversidad de familias.

De las adopciones fallidas, en cambio, apenas se habla. David Planell reflejó recientemente en su película "La vergüenza" esta realidad, en la que sufren las dos partes. En la película, Pepe y Lucía no pueden con Manu. Lo han intentado todo pero es inútil: el niño que adoptaron hace menos de un año les viene grande, no se hacen con él, y han decidido devolverlo. Sin embargo, pronto se dan cuenta del precio que deberán pagar si quieren seguir adelante con el plan. Los padres sienten vergüenza, ante los demás y ante ellos mismos, de no ser capaces de llevar a cabo su tarea.

Formación e información

Por eso suelen silenciarse los problemas. Por otra parte, como explica Alberto Pereira, coordinador del Servicio de Menores de la Xunta en la provincia de Pontevedra, "los casos de fracaso son difíciles de cuantificar porque primero hay que definir qué es fracaso". Pone un ejemplo muy ilustrativo que es real. Una pareja adopta a su hijo desde que es un bebé. El niño crece sin problemas y la convivencia familiar es totalmente normal. Cuando el chico llega a la adolescencia comienza a coquetear con las drogas. El problema crece y se vuelve violento. Un día golpea a su padre y éste le denuncia. ¿Ha fallado la adopción?

La formación y la información en el periodo anterior a la adopción; los estudios muy cuidadosos para determinar la idoneidad de unos padres para convertirse en adoptivos y el seguimiento y apoyo posterior al proceso de adopción son las claves para conseguir que ese pequeño porcentaje de fracasos cada vez sea menor.

 

domingo, 17 de mayo de 2009

Cruz Roja busca hogar de acogida para 20 menores desamparados

 
16.05.2009 Siete de los niños forman parte de grupos de hermanos a los que se trata de no separar, lo que hace más difícil encontrarles una familia temporal ·· Los participantes en el programa en la provincia de A Coruña se reunirán hoy en el Colegio de Fontiñas

En toda la provincia de A Coruña hay sesenta y nueve menores cuyas familias no pueden hacerse cargo de ellos, por estar bajo medidas de protección judicial o administrativa o por problemas en el hogar, pero que, gracias al altruismo y el esfuerzo de 48 familias no tienen que vivir en un centro. A estas familias acogedoras, participantes en el programa que gestiona Cruz Roja y del que se han beneficiado ya cientos de menores, se les dedicará la jornada de hoy, con un encuentro en el Colegio de Fontiñas con actividades lúdicas y talleres para los pequeños.

Además de los sesenta y nueve chavales de todas las edades que viven en hogares de acogida, Cruz Roja tiene pendiente encontrar un hogar para otros veinte chicos. De ellos hay siete que forman parte de grupos de hermanos, una circunstancia que dificulta la tarea de encontrarles una familia temporal. Los responsables del programa de acogimiento destacan que "la necesidad de familias, de uno o varios miembros, dispuestos a acoger a un niño o adolescente es permanente", por lo que el programa busca de forma constante a nuevos voluntarios.

Los interesados en colaborar con este programa pasan un proceso de valoración, formación y evaluación encaminado a garantizar su idoneidad. Desde Cruz Roja subrayan que "no importa su nivel económico", ya que "lo que se valora es la aportación positiva que puedan hacer a los menores". Por eso lo que se estudia es "su motivación, su disposición a ayudar y que sea un hogar con una vida familiar equilibrada, cariñosos y dispuestos a implicarse en la educación del menor", ya que los niños acogidos suelen provenir de una situación "de inestabilidad y carencias".

La jornada de hoy, a la que han confirmado su asistencia treinta y ocho de las cuarenta y ocho familias acogedoras que hay actualmente en la provincia de A Coruña, se iniciará a las once y media de la mañana, con una exposición a cargo de un grupo de voluntarias de Cruz Roja, y finalizará a las seis de la tarde, con la actuación del cuentacuentos Anxo Moure.

local@elcorreogallego.es

ACTIVIDADES DE FORMACIÓN

Prepararles para la despedida

Los responsables del programa de acogimiento le dan una gran importancia a las actividades de formación. Aportan a las familias una oportunidad para aprender de las experiencias de otros padres acogedores y sensibilizarse ante determinados aspectos. También destacan la necesidad de preparar a las familias voluntarias "para el momento de la despedida", cuando el menor regresa con sus padres, y de darle las claves necesarias para "hacer frente de manera adecuada a las tareas y retos del acogimiento familiar". En este último aspecto subrayan la importancia de "ser receptivos a los diferentes tipos de situaciones, sentimientos y reacciones que pueden tener los menores", teniendo en cuenta que proceden en muchos casos de situaciones familiares complejas .

LAS CLAVES

En colaboración con técnicos de la Xunta

Los responsables del programa de acogimiento de Cruz Roja trabajan en estrecha colaboración con los técnicos del servicio de Menores de la Xunta. Son estos técnicos quienes analizan cada caso y buscan la familia idónea para cada menor. También hace un seguimiento continuo de cada caso de acogida familiar.

De día, vacaciones o de urgencia

En el programa hay tres modalidades de acogida, en función de las necesidades del menor. En la atención de día el niño vuelve con su familia biológica cada tarde. Hay acogimientos de fines de semana o vacaciones, y también existe la figura de urgencia, durante un año como máximo.

Quince, sólo en la capital gallega

A principios de abril Cruz Roja buscaba familias de acogida para quince niños sólo en el entorno de la capital gallega. Entre ellos había un grupo de cuatro hermanos y otro de tres. Como alternativa a una familia para todos ellos se contempla la posibilidad de varios voluntarios que vivan en la misma zona .

jueves, 16 de abril de 2009

Cruz Roja busca familias que vivan en la misma zona para acoger a hermanos

 

07.04.2009 Ahora hay 15 niños, un grupo de cuatro hermanos y el resto de tres y dos, que viven en centros tutelados en espera de un hogar ·· Marisa y Antonio, que tienen a tres en acogida, la mayor de 6 años y el pequeño un bebé, animan a seguir su ejemplo "porque les das una infancia y garantizas su futuro"

M.MERA • SANTIAGO

Marisa y Antonio son un claro ejemplo de solidaridad y altruismo. Este matrimonio compostelano con dos hijas, Brétema, de 19, e Iria, de 15, es familia numerosa desde enero, en que acogieron a tres hermanos, de seis y cinco años, y el pequeño de diez meses. "Es una experiencia tan enriquecedora que animo a otros a que lo hagan, porque lo que te dan se multiplica por muchos números, frente a lo que les puedas ofrecer". Esta pareja es la segunda vez que se suma al Programa de Acogimiento Familiar de Cruz Roja en Santiago. En la primera ocasión tuvieron en su casa a un recién nacido abandonado, con el que estuvieron "tres meses y cinco días", hasta que fue dado en adopción.

Actualmente, la entidad compostelana tiene a quince niños que, por problemas familiares, viven en centros tutelados por la administración, y que están en espera de un hogar. ¿El problema? Que son grupos de hermanos, uno de cuatro, otro de tres y el resto de dos. "Comprendemos que es difícil acoger a tantos niños de golpe, pero vemos como una salida viable que los acojan en zonas cercanas, por ejemplo familias que vivan en Bertamiráns o Teo, para no tener que separarlos", señala Marta Pintos, trabajadora social de Cruz Roja.

No es el caso de Marisa y Antonio, que tras acoger a un recién nacido, no dudaron en repetir la experiencia, a pesar de que, como relata Marisa, "la separación del bebé fue dura y te marca, aunque la satisfacción de darle un hogar para que no tuviera que estar en un centro, además de saber que ahora está con sus padres adoptivos, conforta, y mucho".

Así, no titubeó cuando les dieron la oportunidad de acoger a tres hermanos, pese a que su marido trabaja fuera, y que ella también lo hace en una explotación agraria. La acogida fue en enero y aseguran que la adaptación fue extraordinaria, "enseguida surgió el flechazo y el cariño". Este matrimonio subraya la necesidad de que haya más parejas o familias monoparentales que se sumen a la iniciativa de Cruz Roja. "Hay muchos niños en los centros de la Xunta, y hay que dejarlos vivir su infancia, darles un hogar y cariño, además de una educación y unos valores en positivo, prepararlos para que tengan un futuro", comenta esta madre que no teme el momento en que los niños se vayan con sus padres.

En este sentido, subraya que "no te los quitan, se van con su familia, porque tienen ya normalizada su situación. Estos niños tienen padres que, por circunstancias, no se pueden hacer cargo temporalmente de ellos, lo que no quiere decir que no los quieran".

Otra de las experiencias vitales de esta acogida la resume Marisa con una frase: "El roce hace el cariño". Y es que en solo tres meses estos tres hermanos han pasado de ser introvertidos, manipuladores y sin apego, a todo lo contrario. "Ahora son una delicia, van muy bien en el colegio y la convivencia es estupenda, tanto con nosotros como entre ellos", explica.

Y es que a diferencia de lo que se pueda pensar, la niña de seis años "no ejercía como una mamá de su hermano de diez meses, o del otro. Entre ellos apenas había relación, pese a convivir en el mismo centro tutelado".

Además, destaca que la mayor "era demasiado madura para su edad, porque no hay que olvidar que su vida no ha sido fácil. Pero ahora ha recuperado su niñez, le gusta jugar y es muy cariñosa, siempre en busca de un abrazo".

Marisa, por último, lanza un SOS para que otras familias, como la suya, sigan su ejemplo. "Ojalá que ningún niño necesitase una familia de acogida, pero están ahí, y necesitan un hogar".

. mmera@elcorreogallego.es

martes, 7 de abril de 2009

Marta Pintos: “Lo más gratificante es ver que los niños puedan vivir su infancia

 

MAR MERA • SANTIAGO

Marta Pintos lo tiene claro. Lo más satisfactorio de su labor como trabajadora social del Programa de Acogimiento Familiar que lleva a cabo Cruz Roja en Santiago es "darles infancia a muchos niños", además, por supuesto, de que "regresen con su familia biológica, que es nuestro objetivo". Lleva cuatro años lanzando SOS para que parejas, matrimonios o solteros se animen a llevar a sus hogares de forma temporal a niños que viven en centros tutelados debido a diversos problemas de desamparo, por abandono por parte de sus padres o debido a abusos o problemas económicos o de drogadicción. Sabe que este acto "es de solidaridad puro y duro" porque, a diferencia de la adopción, no es cuestión de "querer ser padre o madre" de un niño, sino de darle un hogar durante un tiempo a estos menores que, como ella reconoce, "no viven como tales porque no están en un ambiente familiar". Ahora busca familias para acoger a grupos de hermanos, el más numeroso de cuatro. Una tarea difícil, pero que no ve imposible, ya que Marta es optimista en cuanto a la solidaridad social.

_ El Programa de Acogimiento Familiar funciona desde hace cuatro años en Santiago, ¿cuál es el objetivo?

_ Buscar familias, ya sea monoparentales o no, que puedan atener a niños y niñas que por diferentes circunstancias no pueden estar viviendo con sus padres, por lo que están en centros tutelados por la Administración. Es un programa que tiene una buena acogida pero en 2008 de las cien entrevistas que hicimos solo quedaron tres familias acogedoras.

_ ¿Cuáles son esas circunstancias de las que hablas? ¿Problemas de drogadicción, malos tratos...?

_ Son múltiples causas, aunque los malos tratos, afortunadamente, son los menos. Además, cuando se dan situaciones muy graves de malos matros suelen ir directamente al programa de adopción, porque lógicamente no tiene sentido que mantengan una vinculación con quien los maltrata. Lo más habitual es por negligencias, es decir, niños que no son alimentados o vestidos adecuadamente o a los que dan pautas educativas inadecuadas.

_ Con la crisis económica, ¿se ha acentuado el caso de padres que no puedan atender a sus hijos?

_ Gente con problemas económicos que deben recurrir a la Administración para que se hagan cargo de sus hijos hasta que solucionen su problema es algo que estamos notando, pero no ahora, sino desde hace ya uno o dos años. Hay que tener en cuenta que al problema del dinero se une que muchas son familias monoparentales, que no cuentan con apoyos, por lo que no tienen con quién dejar a sus hijos. Puede ser el caso de una madre soltera que sólo encuentre trabajo como interna y no pueda estar con su hijo. También hay papás solos y que trabajan en el mar, por lo que les es incompatible el cuidado de sus hijos.

_ Seguro que para muchos padres es difícil separarse de sus hijos porque tienen problemas de drogadicción o con la Justicia, pero supongo que será todavía más duro para estos padres solos a los que te refieres.

_ Es muy duro, porque eres buena madre o buen padre y estás educando más o menos bien a tu hijo pero ves que es imposible. Pero también son los acogimientos más fáciles porque los progenitores son los que demandan este programa y la relación con la familia acogedora es muy fluida y muy buena. Pero no me canso de repetir que en Galicia tenemos mucha experiencia en estas cosas, porque quién no conoce a una familia que se ha hecho cargo del niño del vecino o unos abuelos de sus nietos...

_ Pero en este caso, cuando hay vínculos familiares ¿el menor no se puede quedar con sus tíos o abuelos?

_ Hay miles de acogimientos de familia extensa en Galicia. Pero antes se hacía de una manera más o menos irregular, y ahora está más controlado por la Administración. No hay que olvidar que en la época más negra de las drogas en Galicia cuántas abuelas se quedaron al cuidado de sus nietos... Pero no eran tutoras legales para, por ejemplo, algo tan simple como inscribirlos en el colegio. Al estar tutelados por la Administración o en guarda ya tienen permisos, funciona de forma diferente.

_ ¿Cómo viven estos niños salir de su casa, ir a un centro y después ir con una familia de acogida? Porque es un proceso complicado.

_ No es tan duro como podamos pensar los adultos. Los niños lo único que necesitan es información. Cuando la tienen no presentan ningún problema, ni traumas. Tienen una capacidad de adaptación asombrosa. Además, de pequeño lo que más te hace sentir seguro es que alguien te cuide, ver que perteneces a un sitio... Muchas familias acogedoras me comentan que cuando llegan a sus casas no se comportan como niños. Vienen de estar en un centro, claro que no hablamos de Oliver Twist, ya que están bien cuidados, pero no están en un ambiente familiar. Cuando llegan a un hogar de acogida aprenden a jugar, a ser trastes, a ser lo que son, niños.

_ Llevas cinco años al frente del programa, ¿hay alguna novedad?

_ Sí. Desde mayo del año pasado todos los bebés de madres que renuncian a ellos y que se van a llevar al programa de adopción pasan a acogimiento primero. La ley establece que estas madres disponen de un mes para meditar sobre la renuncia, y lo que la Administración quiere evitar es que ese tiempo lo pasen los recién nacidos en un centro tutelado.

_ ¿Qué tal funciona?

_ Estupendamente. De hecho, ya se acogieron quince bebés.

_ ¿Hay más novedades?

_ Otra modalidad nueva es buscar a familias que acojan a niños de cero a tres años para acogimientos simples, es decir, que no tienen por qué ser de larga duración, ya que la directriz de la Administración es que ningún niño de estas edades ingrese en un centro, aunque sea por poco tiempo.

_ Ahora buscáis además de a familias para niños solos, también para grupos de hermanos. ¿Es lo que más urge?

_ Es lo más complicado. Tenemos un grupo de cuatro hermanos, otro de tres y algunos de dos. No es fácil acoger a tantos niños, aunque hay parejas, incluso con hijos, que lo hace. Una buena opción sería poder reunir a familias de la misma zona, por ejemplo de Teo, para que los niños vayan al mismo cole o al mismo parque a jugar, así no perderían su vínculo familiar.

mmera@elcorreogallego.es

 
 
 
 

miércoles, 11 de febrero de 2009

Niños desamparados esperan por un hogar debido a la escasez de familias de acogida

 

maría lópez
La solidaridad también está en crisis. En la actualidad, trece menores en la provincia de Pontevedra están a la espera de un hogar debido al número insuficiente de familias que participan en el programa de acogimiento de Cruz Roja. La entidad colabora con Vicepresidencia en la protección de niños y adolescentes que se encuentran bajo una medida de protección jurídica o administrativa por haber sido víctimas de algún problema en su hogar, abandono, abuso o maltrato.
Se trata de menores que pasaron por una situación de desamparo y que hoy residen en un centro de protección. Aunque no siempre es así. "Hemos tenido casos en los que el niño está esperando por un hogar al cuidado de su familia biológica", reconoce la trabajadora social de Cruz Roja que se encarga del proyecto, Laura Zamorano, quien matiza que cuando se produce esta coyuntura "se les da prioridad para acceder al seno de una familia de acogida porque están en una situación de riesgo".
El número de personas dispuestas a hacerse cargo de un menor no ha descendido en los últimos meses. El problema radica en que cada vez son más los niños que necesitan de una familia ajena a la de origen para poder subsistir, según informan desde Cruz Roja. En estos momentos, su principal cometido es el de encontrar núcleos familiares para bebés de 0 a 3 años. "Pocas familias están dispuestas a hacerse cargo de ellos porque necesitan mucha atención; normalmente la gente prefiere niños ya escolarizados", explica Zamorano.
Abandono de recién nacidos
Los abandonos se producen normalmente en niños recién nacidos. Los padres firman un escrito de renuncia y la Xunta asume directamente la tutela del pequeño. La intención de Cruz Roja y de Vicepresidencia es fomentar la acogida (sobre todo en niños con edades tan tempranas) en detrimento de los centros de protección, para que los pequeños tengan así una figura paterna o materna, aunque nunca será estable. El tiempo máximo que unos padres de acogida pueden estar con el menor es de dos años. Se trata de que los niños regresen a su hogar de origen en cuanto se solucionen los problemas familiares, aunque este objetivo no siempre se logra. En este caso, tras la estancia con la familia acogedora, el menor se traslada a un hogar preadoptivo.
Existen cuatro modalidades de acogimiento. La más común es la de convivencia plena. Las otras opciones son hacerse cargo sólo durante el día (el menor vuelve a casa de su familia biológica cada tarde), durante los fines de semana y vacaciones, y acogimiento de urgencia (no se prolonga durante más de seis meses y se produce mientras se valora la situación de su hogar de origen). Veinticuatro familias acogen en la actualidad a 29 menores de toda la provincia y ocho hogares se hacen cargo de trece en Vigo. Pero no es suficiente. Cruz Roja urge más personas solidarias que deseen cuidar de un niño sin hogar.
Vicepresidencia aporta 220 euros al mes por menor
El Gobierno gallego, a través de Vicepresidencia da Igualdade e do Benestar, subvenciona el cuidado de los menores que están bajo su tutela. En el caso de las familias que se prestan voluntarias para acoger en sus casas a un niño o adolescente en situación de desamparo, éstas reciben 220 euros al mes para mantener a menores de entre 1 y 18 años. Si los padres acogen a un bebé que no supera el año, la cuantía asciende a 500 euros mensuales.
Desde Cruz Roja insisten en que no importa tanto el nivel económico de las personas que participan en el programa como su motivación, disposición a ayudar y a ofrecer un hogar equilibrado, cariñoso y dispuesto a implicarse en la educación del menor, ya que éste normalmente se encuentra en una situación de inestabilidad y carencias, a veces víctima de malos tratos y con una autoestima muy dañada. Por otro lado, las actividades de formación son muy importantes dentro del proceso de acogimiento. Los padres "adoptivos" acuden a sesiones de encuentro con otras familias, donde comparten diversas experiencias sobre los niños que tienen a su cargo.

viernes, 30 de enero de 2009

Cruz Roja busca familias que acojan bebés menores de un año en Ourense

 

En 2008 disfrutaron del servicio 46 niños_en la ciudad, cantidad similar al año anterior

X.M.C. - OURENSE Cruz Roja de Ourense busca familias para acoger niños con edades comprendidas entre los 0 y 1 años, franja en la que se encuadra la mayor necesidad, debido a la intensa y continuada atención que los pequeños requieren.
Durante el año 2008 disfrutaron del servicio 46 menores, tres más que en el año anterior, de los cuales 35 fueron acogidas simples en dos modalidades: 17 de fines de semana y 18 de convivencia plena. Once de los menores estuvieron en modalidad permanente. En la actualidad hay 66 familias ourensanas que se incorporaron al banco, frente a las 75 del año 2007.
Desde 1996, Cruz Roja, mediante convenio con Vicepresidencia de la Xunta y el Ministerio de Trabajo, ofrece un programa de atención temporal a menores que se encuentran en situación de desamparo o desprotección social.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Casi treinta niños de la Comunidad esperan una familia de acogida

 
E. P. | SANTIAGO Martes, 16-12-08
 
Un total de veintiseis, de los que veintitrés en la provincia de La Coruña, están a la espera de una familia a través del proyecto de Acogimiento Familiar que desarrolla la Cruz Roja, en colaboración con Vicepresidencia de Igualdad y Bienestar. Según informó esta organización, se trata de niños y adolescentes bajo medida de protección jurídica o administrativa por algún problema en su hogar, abandono, o maltrato familiar, y a los que se proporciona cuidados y apoyo temporalmente mientras se solucionan los problemas de la familia de origen. En la actualidad, 140 niños están ya en familias de acogida; de ellos, 71 están siendo atendidos por 50 familias coruñesas; 14, en Lugo, 28 en Orense y 27 en Pontevedra. De los 26 menores que están en espera de una familia de acogida en toda Galicia, veintitrés corresponden a la provincia coruñesa, uno a Orense y dos a Pontevedra.
 
Entre los menores que buscan una familia en la provincia herculina hay siete grupos de hermanos: uno compuesto por cuatro hermanos, dos de tres hermanos y cuatro de dos. También hay dos bebés en preadopción para los que se necesita que una familia (de uno o varios miembros) se haga cargo de ellos en sus primeros meses de vida, mientras se tramita la adopción definitiva.
 
Desde el inicio del programa, en 1995, se han llevado a cabo en Galicia 804 acogimientos de menores, a través de Cruz Roja. En el momento en que una familia muestra interés por formar parte del proyecto se pone en marcha un proceso de valoración, formación y de evaluación que garantiza su idoneidad. En todo este proceso, la Cruz Roja trabaja en colaboración con Vicepresidencia.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Cruz Roja busca familias coruñesas para que acojan a 23 menores

 

Los niños están bajo medidas de protección por problemas familiares.

REDACCIÓN. A CORUÑA. Veintitrés menores esperan ser acogidos en una familia de la provincia de A Coruña, según los datos facilitados por Cruz Roja, que desarrolla el proyecto Acogimiento Familiar desde 1995 en colaboración con Vicepresidencia. Los niños y adolescentes que esperan ser acogidos están bajo medidas de protección jurídica o administrativa por algún problema en su hogar, abandono o maltrato familiar. La entidad benéfica busca personas que les den cuidados, afecto y apoyo temporal mientras no se solucionan los problemas que tienen en las familias de origen.
En la actualidad en la provincia de A Coruña cincuenta familias acogen a 71 niños y adolescentes que forman parte del proyecto Acogimiento Familiar, pero hay veintitrés menores que esperan un hogar temporal.
Existen cuatro programas de acogimiento: atención de día, en el que el menor vuelve a casa de su familia biológica cada tarde; convivencia plena, hasta que la situación de la familia del menor se aclare; fines de semana y vacaciones; de urgencia, se desarrolla mientras se valora la situación de la familia. Su duración no se prolonga más de seis meses.
Cruz Roja insiste en que no importa el nivel económico de las personas que deseen acoger a los niños. "Lo que se valora es la aportación positiva que puedan hacer a los menores", destaca la ONG.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Aldeas Infantiles estrena centro de día en Vigo para 25 menores

 
19.11.2008 La presidenta de la institución gallega anticipa que proyectan ampliar la red ·· Los nuevos espacios evitan que los niños tengan que separarse de sus padres
M.GIMENO • VIGO
 

Extender a ciudades de Galicia como Verín o Vilagarcía de Arousa el modelo de centro de atención de día destinado a menores de familias con problemas, como el inaugurado ayer en Vigo, con 25 plazas, es el objetivo del plan trazado por la dirección de Aldeas Infantiles para un futuro próximo, según explicó ayer a esta Redacción su presidenta en la comunidad gallega, Rosa Freire. Ésta indicó que en la actualidad la organización está en contacto con la Vicepresidencia da Igualdade para "crecer fuera de Vigo" y poner en marcha modernas infraestructuras de atención a los niños, diseñadas con la finalidad de que no pierdan el contacto con sus padres y para que no vivan la situación traumática que significa la separación.

Los planes de Aldeas Infantiles encajan con la estrategia diseñada por la secretaría xeral de Benestar Social, según explicó ayer también en la ciudad olívica su máxima responsable, María Jesús Lago, al indicar que el objetivo es finalizar el actual mandato transformando el 30% de las plazas residenciales de atención a menores en centros de día, objetivo ya conseguido en Vigo porque el 60% de los niños reciben atención diurna.

Lago indicó que para hacer realidad los nuevos equipamientos pensados para que los menores estén en familia, han aumentado en un 62% la aportación para el acogimiento. En el caso de las familias que deciden atender a menores, se ha pasado de una asignación de 180 euros a 230 y a 580 en el caso de que se traten de niños con menos de un año.

En la misma progresión han crecido las aportaciones para los centros de día, ya que las instituciones que realizan este trabajo reciben 45 euros por jornada y niño, frente a los 25 del inicio del mandato.

"Queremos dar la oportunidad a los niños para que permanezcan con sus familias biológicas y en el caso de que no sea posible que estén con familias acogedoras y conseguir reducir las 250 plazas de centros de residencia", indica María Jesús Lago, quien insiste en su convencimiento en que los centros de día son la mejor alternativa para evitar el desarraigo y la traumatización de los niños al mismo tiempo que se garantiza una atención especializada y permanente hasta que se soluciona el problema.

Infraestructura

Con 400 metros cuadrados de superficie, el flamante centro de día de Aldeas Infantiles en la calle Aragón 101, que complementa al de la calle Esperanto y al trabajo que se realiza en el complejo residencial de Redondela, cuenta con servicio integral de comedor. A primeras horas los niños acuden a desayunar y a partir de ahí se quedan durante toda la jornada, si no están en edad escolar, o son trasladados a sus respectivos centros a través de un transporte propio. Además, existe un equipo de profesionales de apoyo escolar, que también participa en todo lo relativo a las intervenciones familiares y en el establecimiento de planes individuales para superar los problemas.

"Se trata de proteger a los niños y de evitar que sufran" asegura Rosa Freire.

PROTAGONISTA

Ayuda a familias para superar problemas

Directora de los centros de día de Aldeas Infantiles en Vigo y Redondela, Elvira Peña explica que se trata de espacios alternativos al internamiento para que las familias recuperen cuanto antes la normalidad. Todos los usuarios han sido previamente enviados al centro por el servicio de protección de menores por considerar que son susceptibles de ser atendidos y a partir de ahí se desarrollan los programas específicos para que superen sus problemas. Explica que no hay un perfil concreto de las familias a las que se presta ayuda .

Un 8% de los residentes en centros gallegos de menores son inmigrantes

 

La mayoría de los jóvenes extranjeros en acogida proceden de Senegal, Ghana, Mauritania y Marruecos

Susana Basterrechea
18/11/2008

Son 86, vienen de Senegal, de Marruecos, de Ghana o de Mauritania, casi todos son chicos y viven repartidos en algunos de los 66 centros de menores que hay en Galicia, 9 bajo la gestión de Vicepresidencia de la Xunta y otros 57 concertados. Los menores inmigrantes suponen el 8% de los 1.022 jóvenes que hay ahora en acogida en la comunidad. «Son un número pequeno respecto doutras comunidades autónomas, aquí non supoñen un problema de saturación», señala Chus Lago, secretaria xeral de Benestar.

Galicia no es Canarias. Precisamente, sesenta de los 86 chicos extranjeros atendidos en las instituciones gallegas fueron enviados en el año 2006 desde las islas, cuyos centros estaban desbordados tras la llegada masiva de cayucos y pateras a sus costas. El traslado de entonces se hizo por el cauce oficial. El que ahora se cuestiona es el de varios menores inmigrantes marroquíes y subsaharianos que aseguran que en los últimos meses fueron enviados a Galicia, algunos montados en tren, otros en autobús, desde un centro de acogida de Álava y otro de la localidad vizcaína de Amorebieta. «Nós só temos constancia de nove mozos que dixeron que viñan do País Vasco», afirma Chus Lago. «É difícil crer -añade- que houbera un traslado como tal. Ás veces isto vai por ondas e eles móvense moito. Hai un tempo, a Galicia chegaron moitos menores inmigrantes que dicían que viñan de Valencia. Entre eles funciona moito o boca a boca, o de ''vai alí que te atenden ben''. Pero hai que esperar a que actúe a Fiscalía, a que se investigue».

Prueba ósea

A todos los chicos, explica la secretaria xeral de Benestar, se les ha hecho la prueba ósea (una radiografía del antebrazo a la mano para comprobar su osificación), para determinar su edad y verificar si son menores. Después se inició la tramitación de sus papeles e ingresaron en los centros de acogida bajo la guardia y custodia de la Xunta. Según Chus Lago, la convivencia en ellos es normal. «Están integrados. De feito, non están todos no mesmo centro porque non queremos crear guetos», apunta. «Aos menores inmigrantes se lles protexe e atende como a calquera outro neno. Van ao colexio, xogan ao baloncesto, conviven con outros rapaces e se lles procura unha formación para a súa inserción laboral», añade.

Aunque lo ideal es que los menores a cargo de la Xunta no pasen más de dos años en régimen de acogida, en el caso de muchos niños inmigrantes ese plazo se prorroga y se hacen mayores. A partir de los 16 años pasan a vivir en pisos del programa Mentor, para fomentar su independencia personal y laboral: «Son pisos tutelados, supervisados por educadores e compartidos con outros mozos, co obxectivo de que aprendan a ter unha vida autónoma. Por exemplo, teñen unha paga e eles administran os seus cartos».

martes, 21 de octubre de 2008

Los pedagogos rechazan enviar a centros de acogida a menores de seis años porque deben crear vínculos familiares ‘próximos’

http://www.laregion.es/noticia/71810/galicia/pedagogos/asociación/niños/familias/acogidas/centros/menores/

Los acogimientos familiares cuadriplican en Galicia a los externos y la familia materna se hace cargo de los niños en un 85% de los casos
EUROPA PRESS - SANTIAGO DE COMPOSTELA - 19-10-2008

Los niños menores de seis años de edad en situación de desamparo 'nunca' deberían ir a un centro de acogida, puesto que a esa edad necesitan establecer vínculos familiares 'próximos' y porque sus figuras de referencia son los roles paternos. De otro modo, en el centro sentirían a los educadores como 'personas extrañas' y 'se desubicarían' al no poder señalar un padre y una madre.

En una entrevista, el presidente de la Asociación de Pedagogos de Galicia (Apega), José Manuel Suárez Sandomingo, defendió que en la siguiente fase de edad, entre los seis y los 12 años, los niños inician sus relaciones con otros niños y personas mayores, es decir, ven el mundo 'más en conjunto', por lo que ya estarían en disposición de acudir a un centro. No obstante, abogó por que sean acogidos por una familia 'porque vincula más que un profesional, que va a estar más atento a posibles problemas que a la afectividad'.

Sin embargo, en mayores de 12 años desaconsejó su acogimiento debido a que, en la etapa preadolescente, los adultos 'ya no son figuras de referencia, sino que lo es la gente de su edad'. Además, recordó, 'quieren salir, tener sus amigos y ven a los mayores como gente que impone normas, por lo que se ven muy coartados en una casa'. De este modo, en un centro estarán mejor controlados y 'no bajo una situación tan estricta como la familiar', con profesionales que conocen todos los casos y todos los modos educativos.

Tras el congreso sobre acogimiento que tuvo lugar esta semana en Santiago, Suárez Sandomingo explicó la diferencia entre esta vía y la adopción, sus características y problemas, las reivindicaciones laborales que corresponden a los pedagogos en este ámbito y también reclamó nuevos modos de acogimiento que en Galicia todavía no son posibles. Así, matizó que el acogimiento es una situación temporal en la que una familia 'acoge' a un niño hasta los 18 años, el momento en que decide independizarse o volver con su familia; mientras que en la adopción, el niño se considera un miembro más de la unidad familiar.



No obstante, admitió que esta vía es poco recurrida en Galicia y en general, en España y los países latinos, puesto que 'se mantienen los hijos en casa hasta los 30 años'. 'Somos una sociedad muy protectora, en la que el niño se concibe casi como una propiedad y no como una persona que tiene que ser autónoma y hacer su vida', explicó, al tiempo que constató que se dan más casos de adopción que de acogimiento por el sentimiento de pérdida al tener que abandonar el hogar.

En clave gallega, refirió que la mayoría de los niños que se encuentran en situación de desamparo son acogidos por otros miembros de su familia, situación que se cuadriplica frente al acogimiento externo. De este total, que 'muchas veces lo hace por que le da un poco de vergüenza no acoger a un familiar', Suárez Sandomingo apuntó que un 85 por ciento se corresponde con los abuelos o la familia materna, frente a un 15 por ciento de los casos en los que la paterna es la que se hace cargo.

PAPEL DE LOS PEDAGOGOS

El jefe de los pedagogos gallegos también desgranó para Europa Press los distintos tipos de acogimientos. En un primer caso, está el familiar, de modo que el niño pasa a vivir con otros miembros de la unidad distintos de sus padres; aunque, en caso de que estos no puedan, no quieran o no existan, puede ser acogido por otra familia ajena.

Dentro de este último caso, en España se pueden dar varias vías, como el acogimiento de urgencia, por el que una familia se presta dispuesta a acoger a un niño en situación de desamparo 'en cualquier momento del día' mientras no se le busca una familia permanente. Se recurre a estas familias, sobre todo, los fines de semana y en las tardes, cuando el personal que decide sobre el menor se encuentra fuera del horario de trabajo.

Otra posibilidad es el acogimiento profesionalizado, por el que menores con discapacidades o determinadas condiciones son recibidos por educadores sociales, pedagogos, psicólogos, que pueden 'dar respuestas adecuadas y trabajar las necesidades específicas' del menor. No obstante, ninguna de estas dos vías es posible en Galicia, puesto que, según apuntó Suárez Sandomingo, la Xunta 'tiene mucho por desarrollar en cuanto a acogimiento'.

En este sentido, reclamó que se tenga en cuenta el papel de los pedagogos para valorar la conducta y la educación que se debe dar al menor en situación carencial o de desamparo. Precisamente, defendió que los padres acogedores se guíen por los pedagogos para trabajar con los niños; y reivindicó que su función también pasa por evaluar a las familias que se van a hacer cargo de los niños.

lunes, 13 de octubre de 2008

Los menores acogidos en familias en Galicia superan los 1.770 en la actualidad, un 54% más que en 2006

http://www.europapress.es/epsocial/noticia-menores-acogidos-familias-galicia-superan-1770-actualidad-54-mas-2006-20081013134529.html

Vicepresidencia de la Xunta se marca alcanzar en 2010 un ratio del 30 por ciento de niños en programas de acogimiento familiar

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 13 Oct. (EUROPA PRESS) -

El número de menores de edad integrados en un programa de acogimiento familiar en Galicia alcanzan los 1.771 en la actualidad, un 54 por ciento más que en las mismas fechas de 2006, cuando la cifra era de 1.146 niños, lo que supone un "aumento considerable" en palabras del vicepresidente de la Xunta, Anxo Quintana.

El dirigente autonómico, que inauguró hoy un congreso estatal sobre este servicio social, ofreció estos datos como síntoma de que las políticas implementadas en este ámbito "van por el buen camino", aunque advirtió de que "no se puede caer en la autocomplacencia" porque en áreas como ésta "siempre queda por hacer".

Con todo, aportó algunas cifras a modo de ejemplo de los "buenos resultados" que da en este ámbito el 'Plan Estratéxico Galego da Infancia e da Adolescencia 2007-2010', que cuenta con un presupuesto de 47,9 millones de euros globalmente para el periodo de aplicación, un 59 por ciento más que en 2006. Además, las partidas destinadas a acogimiento para menores se vieron incrementadas en un 29 por ciento en el ámbito frente a las destinadas ese año.

Así, destacó que la institucionalización de este servicio arroja datos "muy favorables", entre los que citó la reducción de un 25 por ciento el número de menores en situación de guarda, al contabilizarse en la actualidad 238 niños frente a los 318 de finales de 2006.

También se redujo el número de menores internados en centros de protección, al pasar de los 885, hace dos años, a los 809 actuales. Asimismo, la cifra de menores tutelados también disminuyó, de manera que de 1.736 niños en diciembre de 2006, este año existen 1.525 menores en esta situación.

"CALIDAD CÍVICA"

A la vista de los datos, Anxo Quintana subrayó que "no se trata de trasladar los éxitos de un Gobierno, sino que los datos son sintomáticos de la calidad cívica de Galicia" de la que dijo sentirse "orgulloso".

La directora general de las Familias y la Infancia del Ministerio de Educación, Protección Social y Desarrollo, Amparo Marzal Martínez, constató que Galicia, al contrario que en el conjunto del Estado, "no ha sufrido un estancamiento" en el acogimiento familiar desde que las cifras se tornaron más positivas en este ámbito. Sin embargo, puso de manifiesto que en el resto de España la cifra se ha parado en 2005.

Marzal Martínez, que compareció en una mesa institucional posterior a la inauguración, indicó, asimismo, que desde 1998 las tutelas se incrementaron en España en 10.000, al pasar de 21.000 en ese año a 31.000 en 2007. No obstante, destacó que, en este caso, se trata de un "crecimiento importante" porque significa una "mejora del funcionamiento" del sistema.

Asimismo, destacó que en el conjunto estatal, el acogimiento residencial es --según los últimos datos-- de 11.000 niños en centros; mientras que el familiar suma 20.000. Estos datos suponen "mejores" datos que los de 1998, en que la proporción era de "dos a uno a favor del residencial".

ACOGIMIENTO FAMILIAR FRENTE A RESIDENCIAL

En este contexto, ambos dirigentes apostaron por el acogimiento familiar por los "beneficios" que reporta al menor, que puede continuar en un ambiente cercano y como "espacio de protección insustituible para el desarrollo de los niños", aseguró Quintana. Así, Vicepresidencia aspira a conseguir en 2010 aumentar esta forma de acogimiento hasta el 30 por ciento.

Del mismo modo, el departamento autonómico, en el marco del plan estratégico, lleva a cabo acciones de prevención y sensibilización a la ciudadanía, con el fin de garantizar la protección integral de l menor, incluyendo, así, la reeducación en el caso de los menores en situación de conflicto. "El plan se enmarca en un nuevo momento de Galicia y sienta las bases para institucionalizar los derechos", proclamó el vicepresidente de la Xunta.

En esta línea, explicó que la estrategia se centra en tres ejes, el primero de ellos la "información y sensibilización", completado con el aumento de recursos y el incremento de los servicios y apoyo a las familias. Sobre los recursos, el vicepresidente da Igualdade e do Benestar apuntó que la intención del departamento que dirige se centra en conseguir un equipo interdisciplinar y especializado para las cuatro provincias al final den la aplicación del plan.

Durante el presente ejercicio, Vicepresidencia ya puso en marcha un grupo de este tipo en Lugo y ha reforzado el existente en Pontevedra. Además, este departamento trabaja para la constitución de otro equipo en la provincia de Ourense.


Ciento setenta gallegas dieron en en adopción a su hijo desde 2000

http://www.elcorreogallego.es/index.php?option=com_content&task=blogsection&id=9&Itemid=12&idMenu=5&idNoticia=352462

12.10.2008 La mayoría son adolescentes, sin apoyo familiar y con escasos recursos ·· En los últimos dos años la cifra se ha reducido ligeramente ·· Vicepresidencia asesora a las madres de las alternativas y les presta apoyo psicológico
ANA CONDE • SANTIAGO

Son casi siempre adolescentes, con falta de apoyo familiar, escasez de recursos económicos o incluso problemas de drogodependencias. Este es el perfil más habitual entre las 170 mujeres gallegas que en la última década han dado a sus hijos en adopción nada más nacer. Y es que la mayoría de los casos de renuncias registrados por la Vicepresidencia de la Xunta desde el año 2000 fueron protagonizados por menores de edad, en las que la falta de madurez a la hora de afrontar una maternidad imprevista juega un papel fundamental en su decisión, explica la secretaria xeral de Benestar, María Xesús Lago.

Aunque el número de gallegas que deciden seguir adelante con un embarazo teniendo claro que no se quedarán al bebé resulta llamativa, Lago destaca que los datos se han reducido en los últimos dos años, lo que considera "positivo", dado que demuestra que las madres "cada vez teñen máis capacidade para coidar dos seus fillos e son nais a unha idade máis madura".

En lo que va de este año, 14 mujeres renunciaron a sus recién nacidos en el paritorio, bastantes menos que las 21 que vivieron ese dura experiencia en 2000. Hasta 2006, cada año una veintena de mujeres entregaba a sus bebés en adopción en Galicia, cifra que ese ejercicio bajó a 19 y el siguiente, a 14.

Por provincias, Pontevedra y A Coruña suman la mayoría de los casos de la última década, 71 y 64, respectivamente; mientras que en Lugo hubo 23 y en Ourense, los restantes 12.

Las mujeres suelen comunicar su intención de no quedarse con el bebé ya en el hospital, cuyos profesionales ponen el caso en conocimiento de los equipos de Menores de la Xunta. Lago explica que es entonces cuando se pone en marcha el protocolo, que arranca con una primera entrevista "seria e importante" con la madre para valorar la situación por la que la mujer aduce no poder hacerse cargo del niño.

Información de alternativas

"Nese momento infórmaselle das alternativas que ten, como axudas económicas ou solicitar un acollemento temporal, para asegurarnos de que a decisión que toma sexa suficientemente meditada", indica la secretaria xeral de Benestar.

Pese a ello, la mayoría de las madres deciden seguir adelante con la renuncia, "aínda que algúns casos chegan a reconsideralo". Entonces la Xunta se hace cargo del menor, que pasa a un centro o a una familia en acogida, si bien durante un mes no se inicia ningún proceso de adopción. La razón es que, pasado ese tiempo, Menores vuelve a reunirse con la familia biológica para "ratificar que a súa decisión inicial é firme". Al igual que en la primera ocasión, algún caso da marcha atrás al decidir la madre quedarse con el bebé, "aínda que son os menos", señala Lago.

Muy meditada

Es entonces cuando se da luz verde al acogimiento preadoptivo que luego deberá ratificar un juez, que en ocasiones vuelve a dar a la madre otra oportunidad de replantearse la situación o, de lo contrario, considerar su decisión irrevocable. La mayoría renuncia definitivamente al bebé, al tener "moi meditada" su postura, aunque no impide que necesite ayuda psicológica, que presta Vicepresidencia.

EL APUNTE TESTIGO

"Aún hoy se acuerda mucho de la niña"

Paula Torres vivió hace unos años a través de una amiga el drama de un embarazo no deseado que acabó en adopción. Su compañera de piso y amiga desde la infancia un buen día comenzó a comportarse de forma extraña. "Se pasaba el día en su habitación, apenas comía, adelgazó y usaba ropa holgada. Dejó de ir los fines de semana a casa y a mí me evitaba -recuerda-, nunca llegué ni a imaginarme lo que realmente le sucedía".

Paula sospechó que su amiga podía estar cayendo en un problema alimenticio, duda que se acrecentó cuando encontró en casa unas infusiones adelgazantes. "Sin embargo, lo que descubrí es que me había ocultado un embarazo y el consiguiente parto", dice todavía impresionada.

Un día entró en la habitación de su amiga a dejar la ropa recién lavada y la preocupación que sentía por ella -que siempre esquivó sus preguntas- la llevó a abrir un sobre del hospital que había sobre su escritorio. "Cual fue mi sorpresa cuando vi que era un parte que informaba de que el fin de semana anterior había dado a luz a una niña", relata Paula.

No hizo la prueba

Cuando le reveló a su compañera que había descubierto su secreto ésta reconoció que no había asimilado su embarazo y que sólo había sido capaz de contárselo a un amigo. "Me dijo que los nervios le habían impedido hacer una prueba de embarazo a tiempo, por lo que no pudo abortar y dio al bebé en adopción", afirma la joven, que tras cinco años de distanciamiento este verano ha retomado el contacto con su amiga.

"Aún se acuerda mucho de la niña y, aunque no superó lo que le pasó, dice que lo ha asimilado", asegura .


El apunte

Los recién nacidos, los más deseados

Los recién nacidos son los más deseados por las familias adoptantes, por lo que estos niños hallan un hogar "de xeito inmediato" tras superar el mes de espera, explica María Xesús Lago.

Según los datos de Vicepresidencia, de los 156 bebés dados en adopción hasta 2007 -el destino de los 14 de este año aún no está registrado-, la mayoría (68) encontró un hogar en la provincia de Pontevedra. Otros 63 fueron acogidos en A Coruña, mientras que 19 tienen una familia lucense y otros 6 fueron adoptados en Ourense .


martes, 2 de septiembre de 2008

Un total de 133 niños fueron adoptados este año en Galicia, de los que 101 proceden de adopciones internacionales

http://www.europapress.es/galicia/noticia-total-133-ninos-fueron-adoptados-ano-galicia-101-proceden-adopciones-internacionales-20080815131813.html

Un total de tres niños con características especiales encontraron familia durante 2008 a través del programa 'Buscámoste a ti'

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 15 Ago. (EUROPA PRESS) -

El número de adopciones internacionales sigue siendo mayor que el de las nacionales en Galicia. Así, de los 133 de niños adoptados en esta comunidad durante el primer semestre de 2008, 101 proceden de adopciones internacionales, la mayoría de ellos de Etiopía, con un total de 57 adopciones en estos seis meses.

Según los datos facilitados a Europa Press por la Vicepresidencia da Igualdade e do Benestar, las familias gallegas también adoptaron niños de China --18 niños--, Bolivia, Brasil, Bulgaria, Colombia, El Salvador, Hungría, Rusia y Ucrania.

Las familias prefieren adoptar en el extranjero "por los tiempos de espera y por los rangos edad de los niños", tal y como explicó a Europa Press Mamen García, miembro de la Entidad Colaboradora de Adopción Internacional (ECAI) Adecop Galicia. En España "no hay un gran volumen" de niños para adoptar, por eso, el proceso puede durar entre siete y ocho años.

Carolina Sabarís y su marido son un ejemplo de esta tendencia. Hace unos tres años que decidieron adoptar un niño. Eligieron Etiopía "porque era donde había más facilidades y los trámites eran más rápidos". Aún así, Carolina lamentó que llevan esperando dos años para adoptar desde que consiguieron el certificado de idoneidad. Es un proceso que "no se puede empezar con prisas o ansiedad", apuntó.

"Tenemos muchas ganas de que llegue el día", reconoció Carolina, con la esperanza de que la tramitación de su expediente comience a finales de este año. Además, viendo las hambrunas que hay en Etiopía aseguró estar pasándolo "muy mal".

NUEVOS REQUISITOS EN CHINA

China es el segundo país que registra más adopciones en Galicia, con un total de 19 en lo que va de 2008. Según la presidenta de la Asociación Galega de Adopción Internacional (AGAI), Eva García, que adoptó a una niña procedente de este país en 2004, esto se debe a que es un país "muy serio en la tramitación, muy limpio en los trámites".

Sin embargo, en mayo de 2007 se "endurecieron los requisitos exigidos" por China para adoptar a un niño en su país. Desde ese momento, no pueden iniciar el proceso las familias monoparentales, la pareja debe contar con unos ingresos mínimos de 8.500 euros brutos por miembro de la familia y ambos deben tener el título de Bachiller, entre otras condiciones.

Estas modificaciones intentaban hacer frente al "enorme volumen" de solicitudes dirigidas al país asiático, que se habían "cuatriplicado y quintuplicado" con respecto a los años anteriores, según concretó Mamen García. Como consecuencia, se redujo "considerablemente" el número de familias que iniciaron un proceso de adopción en la República Popular China.

Además, el límite de edad para adoptar bebés en Galicia es de 40 años, mientras en otras comunidades las familias pueden adoptar niños de 0 a 3 años hasta los 43 o 45, algo "contradictorio" cuando en china la edad límite es de 50, criticó Eva García.

EXPEDIENTES SIMULTÁNEOS

Actualmente las familias pueden abrir simultáneamente un expediente nacional y otro internacional, algo que "normalmente" optan por hacer, según apuntó Mamen García. Sin embargo, la ley de adopciones en Galicia no permite, como sucede en otras comunidades, abrir dos expedientes de adopción internacional.

Esta es una de las reivindicaciones de la Asociación Galega de Adopción Internacional (AGAI) puesto que la Administración "no facilita nada la labor" en este sentido a pesar de que, según aseguró su presidenta, el cambio "no disminuiría las garantías del menor".

ADOPCIONES ESPECIALES

Los niños más pequeños son los que tienen "más posibilidades" de encontrar una familia. Por el contrario los grupos de hermanos, los niños mayores, los de raza negra --"incomprensible" cuando la adopción en Etiopía está tan en alza-- o los que sufren discapacidades, quedan "arrinconados" en las casas de acogida gallegas, tal y como explicó la trabajadora social de la asociación Arela, Cristina Janeiro.

Para evitar esta situación, Arela puso en marcha en noviembre de 2005 el programa 'Buscámoste a ti' con el que "ofrecen ayuda y apoyo" a través de cursos formativos y programas de acompañamiento a las familias que quieran adoptar a uno de estos niños. El único requisito es que tengan el cerificado de idoneidad.

Desde que se inició el programa, 15 niños encontraron familia, tres de ellos en lo que va de 2008 --dos hermanos mayores y otro niño con un retraso madurativo--. Ahora mismo hay 19 niños pendientes de adopción y alrededor de 30 personas en lista de espera.

TIEMPOS DE ESPERA

Según explicó Milagros Lorenzo, psicóloga de Arela, los tiempos de espera para adoptar niños a través de este programa dependen de las expectativas de cada familia. "Algunos consiguen al niño al acabar el curso de formación pero hay otras familias que llevan esperando desde que comenzó el programa", añadió.

Durante estos casi tres años de funcionamiento de 'Buscámoste a ti' se ha producido un fracaso en una de las adopciones después de la integración en el ámbito familiar durante seis meses de una adolescente "con problemas importantes de comportamiento". Por eso, según explicó Milagros, no se preocupan tanto por el número de adopciones que se producen sino "por que se realicen con seguridad".

En cuanto a las adopciones internacionales, según explicó Mamen García, la ECAI Adecop cuenta con un programa denominado 'Pasaje verde' a través del que las familias adoptan niños con ciertas discapacidades, como "leves cojeras" y hepatitis B, entre otras. En Galicia se produjeron 3 pasajes verdes desde el año pasado.


''La edad me daba miedo, pero no fue un problema''

http://www.galiciae.com/nova/14936.html

Ana Conde.

Pedro y Silvia nunca se habían planteado adoptar hermanos hasta que Arela se puso en contacto con ellos. "Nuestra idea, como la de casi todos, era acoger a un bebé", recuerda Pedro, que sin embargo un año después se muestra "más que satisfecho" de haber dado un hogar a Aarón y Lena, dos mulatos de 8 y 12 años.

"Al principio lo de la edad te da miedo, pero no fue un problema. Recompensa el riesgo corrido porque no sabes lo que los niños te llegan a aportar", afirma este ourensano de 40 años, que anima a que más familias sigan sus pasos.

Aprender a vivir en familia
En su caso, la mayor dificultad a la que tuvo que enfrentarse junto a su mujer fue enseñar a los niños lo que era la vida en familia. "Estaban acostumbrados a hacer todo por su cuenta sin consultarlo con nadie y traían unos hábitos que costó un poco modificar, pero al final se adaptaron muy bien", explica Pedro, que recuerda emocionado que, a la semana de estar en casa, el pequeño Aarón ya le empezó a llamar papá, algo que a su hermana mayor le costó un poco más -"ella tardó un mes"-.

Y es que, tras pasar cuatro años de sus cortas vidas en un centro de menores, Lena tenía adquirido el papel de madre. "Cuando llegaron era ella la que reñía al niño, hasta que se dio cuenta de que esa labor era nuestra", relata Pedro, que celebra que, un año después, "ella sabe que ya hay quien vele por el pequeño y se ha despreocupado".

Miedo a los besos
Hasta la dificultad que tenían los niños al principio para mostrar cariño, "incluso dar un beso se les hacía extraño", se ha esfumado, lo que lleva al padre a afirmar que "todo ha merecido la pena".

"Ahora somos una familia normal, no son mayores los problemas que tengo yo con mis niños que los que afronta mi hermano con los suyos biológicos", concluye orgulloso este ourensano.

10/08/2008



Quince menores hallaron una familia gracias al plan de adopciones especiales

http://elprogreso.galiciae.com/nova/14935.html

Ana Conde. AGN.

Mientras la demanda de adopción internacional no deja de crecer año a año en Galicia, decenas de niños gallegos con características especiales permanecen años en instituciones a la espera de un hogar. Para encontrarles una familia a estos menores, en noviembre de 2005 se puso en marcha el programa Buscámoste a ti, que hasta el momento ha tramitado 15 adopciones, si bien aún hay otros 19 niños que esperan una oportunidad.

El objetivo de este plan, impulsado por la Vicepresidencia de la Xunta en colaboración con la asociación Arela, es buscarles una familia a los niños que, por sus circunstancias personales, tienen más dificultades para ser adoptados. Se trata de mayores de ocho años, grupos de hermanos, niños pertenecientes a otras etnias o con alguna discapacidad o enfermedad.

Los "olvidados por la sociedad"
La acogida de menores con necesidades especiales sigue siendo una asignatura pendiente en Galicia, donde cada vez está más de moda la adopción internacional, siendo aún pocos los que optan por menores "olvidados por la sociedad", como los define el presidente de Arela, Ángel Martínez.

Así lo demuestra el hecho de que, de las 216 familias que contactaron con el programa Buscámoste a ti sólo 9 acabaron adoptando, si bien otras 25 están dispuestas a dar el paso cuando haya un niño que responda a su perfil. Entre los pequeños que ya encontraron un hogar hay grupos de dos y de tres hermanos, niños con discapacidades, con problemas de comportamiento, adolescentes y de otras etnias.

Cristina Janeiro y Milagros Lorenzo, responsables del programa impulsado por Arela y apoyado por la Xunta, subrayan que la gente tiene mucho miedo a la edad. "Piensan que un niño de 14 años ya no tiene capacidad para querer tener padres, cuando la necesidad de una familia está siempre ahí", aseguran. Además, luchan contra duras realidades sin mucho sentido, como el hecho de que, mientras que adoptar niños en Etiopía es algo cada vez más habitual, "hay negros de aquí que siguen sin un hogar".

Beneficios
Y es una pena, porque está comprobado que la integración en una familia es sumamente beneficiosa para todos estos niños. Así lo confirman varios casos de menores con retrasos madurativos que, tras ser adoptados, vieron desaparecer un problema que, de seguir en una institución, "se agudizaría".

Con todo, Cristina y Milagros celebran que, al igual que trabajan con niños especiales, tienen la suerte de dar "con padres también muy especiales". Como ejemplo, aquella pareja que llegó a Arela y "pidió al niño con menos posibilidades de adopción y salió con uno que sufría una minusvalía psíquica".

Asesoramiento en todo momento
Los padres que deciden adoptar a un pequeño de Buscámoste a ti cuentan en todo momento con el apoyo de las profesionales del programa, que acompañan a la familia durante un periodo de dos años.

El procedimiento para estas adopciones es similar al que se realiza para las normales. Sin embargo, tras obtener el certificado de idoneidad y serles asignado el menor, los futuros padres adoptivos asisten a unos cursos en los que reciben formación específica sobre las necesidades especiales de su hijo.

Antes de asignar un niño a una familia, Arela conoce de cerca a ambos, aunque las trabajadoras sociales no se presentan directamente al pequeño "porque el plan genera en ellos muchas espectativas y ansiedad".

10/08/2008

jueves, 31 de julio de 2008

La coruñesa cuyo hijo fue adoptado prepara la demanda para recuperarlo

http://www.laopinioncoruna.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008072600_8_209068__SOCIEDAD-cuyo-hijo-adoptado-prepara-demanda-para-recuperarlo

Alicia Fuentes ha comparecido esta semana ante el juez para mostrar su oposición a la adopción tras el fallo del Constitucional que anula el proceso que le arrebató al menor.

MARÍA BALLESTEROS. A CORUÑA. Alicia Fuentes compareció esta semana en el juzgado de Primera Instancia número 10 de A Coruña, encargado de asuntos de familia, para decir lo que oficialmente nadie ha escuchado hasta ahora: que no quiere que su hijo Sergio, que está a punto de cumplir 12 años, sea adoptado. Su opinión, sin embargo, llega tarde; tanto, que su hijo lleva desde el año 2002 con una familia de acogida que, en 2005, pasó a ser adoptiva por obra de un auto judicial.
El trámite de audiencia a la madre realizado esta semana por el juzgado de Familia es el primer paso para ejecutar la sentencia del Tribunal Constitucional que en abril otorgó el amparo a Alicia Fuentes al entender que debía haber sido escuchada antes de que su hijo fuese entregado en adopción. El fallo del alto tribunal supone anular todo el procedimiento llevado a cabo hasta ahora, incluida la propia adopción, si bien la situación actual del niño, que vive desde los 5 años con los que ahora son sus padres adoptivos, no cambiará, al menos, hasta que se repita toda la tramitación.
Lo que la afectada prepara ahora con su abogado es una demanda de oposición que será determinante para su futuro y el de su hijo y con la que busca no sólo ser oída, sino decidir. El Código Civil establece que el consentimiento de la madre biológica es inexcusable a la hora de dar en adopción a un menor, pero establece dos excepciones: estar privada de la patria potestad o estar "incursa en causa para ello", es decir, que existan motivos para la privación de la patria potestad, aunque el procedimiento legal no se haya completado. "En este caso no hay ninguna razón -sostiene el abogado de Alicia Fuentes, Ricardo Antón Rodríguez Arias-, y lo que vamos a defender es que, en caso de ser ciertas las cosas que alegan, no serían motivo para la privación de la patria potestad".
Las "cosas" a las que se refiere el letrado y que fueron las utilizadas por la Consellería de Familia -cuyas competencias ejerce ahora la Vicepresidencia de la Xunta- tienen su origen en la época en la que la madre del menor recurrió a la Administración autonómica debido a las dificultades que se le presentaron para atender al pequeño.
Con un niño de tres años, otra de nueve y un trabajo de asistencia a una persona mayor en Santiago, Alicia Fuentes obtuvo en 1999 una plaza para Sergio en el Hogar Infantil Emilio Romay de A Coruña, a donde iba a visitarlo a diario y de donde se lo llevaba el fin de semana. "Al poco de entrar empezaron a llover informes negativos", señala su abogado, quien recuerda que en el primer examen psicológico del niño previo al ingreso no se detectó nada anormal. Pese a ello, los problemas de conducta que comenzó a presentar el niño fueron atribuidos a la madre lo que, sumado a algunas faltas en las visitas -excepcionales, según Rodríguez Arias-, llevaron a la Xunta a asumir la tutela automática del menor y a suspender un año después los contactos del niño con su familia biológica.
Esa situación es la que, según se desprende del proceso anulado por el Constitucional, ha llevado a la justicia a decidir que Alicia Fuentes no tiene por qué prestar su consentimiento, sino sólo ser oída, al entender que los informes negativos y las faltas en las visitas serían causa suficiente para la retirada de la patria potestad.
La demanda de oposición que prepara Fuentes y que deberá presentar como muy tarde el 22 de septiembre va a dar lugar a la celebración de un juicio oral en el que la afectada, la Vicepresidencia da Igualdade e do Benestar y el Ministerio Fiscal deberán exponer sus posturas. De ser atendidas las razones de Alicia Fuentes, se abriría la puerta a un posible reencuentro entre la demandante y su hijo, al que no ve desde los 5 años.

sábado, 12 de julio de 2008

El banco de los que acaban de nacer

http://www.elpais.com/articulo/Galicia/banco/acaban/nacer/elpepuespgal/20080710elpgal_13/Tes

Las madres que amamantan podrán donar leche a los bebés prematuros en A Coruña

SILVIA R. PONTEVEDRA - Santiago - 10/07/2008

En Brasil, los bomberos, además de apagar fuegos, abrir puertas y rescatar gente atascada, se pasan por los domicilios de las donantes de leche para recoger el frasco y entregarlo rápido en la cámara frigorífica del hospital. Esta importante misión la suelen compartir con los carteros, en un país donde se ve de lo más normal que una madre que va sobrada done leche.

En España, en cambio, sólo existen dos bancos de leche materna. El primero lo abrió en Palma de Mallorca la Fundación Banco de Sangre y Tejidos de las Baleares. El segundo, aún a finales de 2007, lo creó el Hospital 12 de Octubre de Madrid. Y el tercero, a ver quién consigue ponerlo en marcha antes, podría estar en el Hospital Materno Infantil Teresa Herrera de A Coruña o en el Hospital Donostia que está, como indica su nombre, en San Sebastián. Los dos podrían estar listos en menos de un año, e incluso antes de que termine éste.

"¡Donar leche salva vidas!" exclama admirado el lema del Banco de Leche Humana del 12 de Octubre. Las señoras que amamanten generosamente a sus hijos y lo hagan con verdadera convicción, seguras de que la leche de paquete nunca podrá ser lo mismo, pueden convertirse en donantes de su sobreproducción para que otros bebés que no tienen tanta suerte como los suyos salgan beneficiados. En los hospitales gallegos nacen al año unos 1.700 niños antes de tiempo y esta cifra tiende a crecer. La leche donada, una vez pasterizada, clasificada, etiquetada y congelada, sirve para alimentar a estos neonatos que no pueden dejar el hospital en mucho tiempo, y a esos otros que a lo mejor no fueron prematuros pero han tenido que ser operados o han venido a este mundo con alguna enfermedad grave o con intolerancia alimentaria. También vale para los recién nacidos adoptados, para los bebés abandonados y para aquéllos cuyas madres no están en condiciones de alimentarlos, porque nunca van a poder o simplemente porque todavía no les ha subido la leche.

En el hospital, lo que se intenta luego es casar lo más posible la edad del bebé enfermo con la del hijo sano de la donante. Porque la leche que produce una madre va evolucionando en el tiempo, adaptándose a las necesidades cambiantes de su criatura a medida que crece.

Cualquier madre lactante y abundante en leche puede donar siempre que esté sana y no haya hecho nada que la pueda enfermar en los meses venideros. Hay países, sobre todo en América Latina, en los que les está prohibido donar a las vegetarianas, pero aquí, si pasan con buena nota el análisis de sangre, eso no importa. Lo que no pueden, según explican en el 12 de Octubre, es "consumir drogas ilegales, o fumar tabaco, o beber alcohol, o ingerir cafeína u otros tóxicos en exceso". Y tampoco pueden donar las mujeres con infecciones como la del virus del sida, la hepatitis o la sífilis. Ni las que toman "medicamentos o hierbas que puedan perjudicar a otro niño que no sea el suyo". Ni siquiera las que se han hecho un piercing o un tatuaje en los últimos seis meses.

En el hospital coruñés, el plan es empezar a captar donantes entre las mujeres que dan a luz allí mismo, pero más adelante se intentará crear un servicio de recogida a domicilio, claro que sin bomberos ni carteros.

Todas las asociaciones gallegas en pro de la leche materna, que no son pocas, están pendientes de la inauguración de este banco, aunque desde el Teresa Herrera no se quieren dar fechas ni información alguna. Allí se trabaja con sigilo, y lo único que dicen, cuando se les llama para saber más, es que, efectivamente, se está trabajando en la parte "legal" del banco de leche. Porque, dicen, donar leche humana es tan serio como compartir la sangre, y casi tanto como regalar los óvulos o los órganos.

En algunos ambulatorios gallegos, durante las charlas prenatales, las matronas ya informan a las futuras parturientas sobre este banco de leche en estado embrionario, y lo presentan como un ejemplo más de los muchos que vienen a demostrar que la lactancia natural es mejor que la leche en polvo. La de las matronas es una batalla diaria en esta comunidad que fue famosa en tiempos por la calidad y la exuberancia de sus amas de cría. Pero ahora, Galicia es la segunda comunidad, sólo por detrás de Asturias, en la que las mujeres amamantan menos a sus hijos. Según el INE, 55 de cada 100 gallegas que paren dan el pecho al menos seis semanas. Las otras 45 calientan el biberón.

viernes, 6 de junio de 2008

El Constitucional anula la adopción de un niño coruñés porque no se oyó a su madre

http://www.laopinioncoruna.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008060600_8_196407__Sociedad-Constitucional-anula-adopcion-porque-madre

El alto tribunal otorga el amparo a la progenitora del menor, quien se opuso a que su hijo fuese adoptado lE El niño, de 11 años, seguirá con su actual familia mientras se repite el proceso judicial.

MARÍA BALLESTEROS. A CORUÑA. El Tribunal Constitucional (TC) ha concedido el amparo a una mujer coruñesa cuyo hijo fue dado en adopción sin tener en cuenta su opinión y sin oír tampoco su parecer. La resolución del alto tribunal supone anular todo el procedimiento de adopción del menor, que fue resuelto por un juzgado de Familia de A Coruña, y retrotraer las actuaciones hasta el momento en que el que se vulneró el derecho de la demandante a la tutela judicial efectiva y se la colocó en una situación de "indefensión", según el fallo del TC.
La resolución no supone, sin embargo, que las circunstancias del menor, que ahora tiene 11 años, vayan a cambiar, al menos por el momento, ya que la sala segunda del alto tribunal establece de forma expresa que la "situación fáctica" del niño se mantendrá mientras se repite el proceso judicial, durante el cual el juez deberá escuchar, al menos, a la madre biológica del pequeño.
El abogado de la mujer, Ricardo Antón Rodríguez Arias, aseguró ayer que su clienta tiene asumido desde el momento en el que presentó su demanda de amparo ante el TC que va a ser "muy complicado" que le devuelvan a su hijo, más aún cuando la "lentitud" del procedimiento judicial no ha hecho más que jugar en su contra en un proceso en el que, según destaca el propio tribunal, los "intereses y derechos en juego" son de "extraordinaria importancia".
Cambio en la guarda
El proceso que derivó en la adopción del niño, resuelta mediante un auto judicial de abril de 2005, se inició seis años antes, en marzo de 1999, cuando la guarda del menor, que entonces tenía dos años, fue asumida por la Consellería de Familia a petición de la madre. La mujer tenía entonces dificultades para atender al pequeño debido a su trabajo y no disponía de ayuda familiar suficiente para mantenerlo a su lado, por lo que su hijo pasó a un centro tutelado, donde ella lo visitaba y acudía a buscarlo los fines de semana, según explicó su abogado.
Las dificultades comenzaron cuando el menor empezó a presentar problemas de conducta que los informes técnicos atribuían a la madre, cuando, según aseguró el letrado de la demandante, mientras estuvo viviendo con ella no se habían dado. "También se aduce que la madre no acude a las visitas", recordó el abogado, quien asegura que las faltas fueron excepcionales. Alegando "desinterés" por parte de la madre, la Consellería de Familia acordó en junio de 2000 asumir la tutela automática del niño y un año después suspender los contactos con la familia biológica. En febrero de 2002 la Administración autonómica decidió además formalizar también un contrato de acogimiento familiar preadoptivo y en noviembre de ese año elevó al juzgado de Primera Instancia la propuesta de adopción del menor por parte de la familia que lo había solicitado, según relata la sentencia del Tribunal Constitucional.
Todas las resoluciones administrativas fueron recurridas por la madre biológica del niño, quien cuando fue citada en octubre de 2002 en el juzgado de Primera Instancia número 10 -el encargado del proceso de adopción- declaró que no estaba conforme con la adopción y recordó que sus recursos estaban todavía pendientes de resolución. "El recurso a la preadopción se eternizó -aseguró ayer el abogado de la mujer-; el procedimiento se estancó". Pasaron, de hecho, más de dos años y medio hasta que los recursos de la madre biológica fueron desestimados por sentencia firme, tras lo cual se reanudaron las actuaciones judiciales de la adopción.
En noviembre del 2004 el juez encargado del caso citó a la demandante para "recabar su consentimiento a la adopción", a lo que ella respondió presentado un escrito en el que mostraba su intención de ser parte en las actuaciones y en el que además anticipaba su oposición a la adopción y manifestaba su deseo de que le reintegraran a su hijo porque no había sido privada de la patria potestad. El día en el que la mujer debía comparecer en el juzgado tal como la habían citado, el juez decidió anular esta comparecencia, así como denegar la posibilidad de ser parte en las actuaciones.
La afectada presentó escritos contra la decisión judicial que la privaba de su derecho a autorizar la adopción o, en el peor de los casos, a ser oída, como establece la ley, pero sus argumentos fueron rechazados por el juez. El 1 de abril de 2005, la mujer presentó una demanda de amparo ante el Tribunal Constitucional contra la decisión judicial. Cinco días después, el juzgado de Primera Instancia número 10 de A Coruña dictó un auto en el que acordó la adopción del hijo de la demandante, que entonces tenía 8 años, por los padres de acogida al entender que se habían cumplido los requisitos legales y que era beneficioso para el menor.
Lo que ahora dice el Tribunal Constitucional es que el juzgado de Primera Instancia de A Coruña se equivocó y que entonces, en el año 2004, debió explicar a la demandante por qué su autorización no se consideró necesaria, sino sólo el trámite de audiencia, y debió además citarla para que compareciese y que expresase su oposición al proceso. Lo que no se hizo entonces deberá practicarse a partir de ahora, según la sentencia del alto tribunal, lo que implica que todas las resoluciones dictadas desde esa fecha hasta la actualidad, incluido el auto de adopción, quedan anuladas.



 
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